Desarrollo comunitario en Cuba

Desarrollo comunitario en Cuba
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Concepto:Proceso que se produce para la población

Desarrollo comunitario en Cuba, es el desarrollo que se produce por y para la población partiendo de que esta es el objeto y el sujeto del desarrollo.

En Cuba

El trabajo comunitario en Cuba antes de 1959 estuvo asociado a la labor de organizaciones religiosas en la atención a hogares de ancianos, de enfermos crónicos y menesterosos, a niños sin amparo filial o familiar, al trabajo de las asistenciales de ayuda a los necesitados; a acciones caritativas de monjas e instituciones en función de beneficio a personas muy necesitadas.

Comportamiento del trabajo comunitario

Muchas de las personas que consagraron sus vidas al oficio de servir al ser humano en situaciones muy difíciles, merecen el reconocimiento eterno de toda la sociedad, y los políticos corruptos, el desprecio de ella. A las claras, estas vías fueron incapaces de resolver los complejos problemas de una sociedad de clases donde reinaban las grandes injusticias y desigualdades sociales.

Pinar del Río, le dio a Cuba un ejemplo de movilización ciudadana para el bien de su comunidad cuando creó el comité “Todo por Pinar del Río”, el cual desarrolló trabajos de saneamiento e higienización, impulsó la educación y la cultura, promovió su himno y gestó un movimiento de reconocimiento moral a sus mejores ciudadanos.

Los postulados martianos seguidos por su dirección desde el mismo día de la fundación del comité, el 26 de noviembre de 1941, aniversario 50 del discurso de Martí “Con todos y para el bien de todos”, fecha que fue adoptada al siguiente año 1942. La dirección del comité deja de existir al triunfar la Revolución Cubana, que demostró cumplir con todos los objetivos del Comité con más alcance e integralidad que este.

La nota distintiva del ideario revolucionario cubano comenzó a formarse en el Siglo XIX, a partir de la obra Félix Varela, le continuó José de la Luz y Caballero, en el campo de la Filosofía y de la Pedagogía, alcanzando en José Martí su máximo representante, en la pasada centuria, y en Fidel Castro ha tenido su promotor fundamental en el Siglo XX y lo que ha transcurrido de la presente década. Tal ideario ha tenido una incidencia directa en el espacio comunitario como escenario relevante en el desarrollo histórico y en la formación de la Nación Cubana hasta la propia última etapa de la Guerra de Liberación y en la obra de la Revolución triunfante en 1959, que hoy se consolida desde la coherencia interior de ese ideario.

A partir del triunfo de la Revolución

El pueblo llega al poder, hecho que hizo posible la participación real y democrática en las esferas económica, política, social y espiritual, como una necesidad para el desarrollo del país; las transformaciones sociales se han realizado teniendo en cuenta los intereses y necesidades de la población sobre la base del trabajo cooperado, solidario y colectivo de los portadores reales de la acción comunitaria, la cual se concibe como el núcleo conductor esencial de la participación popular con el apoyo del gobierno y demás instituciones y organizaciones sociales y de masas, inseparables del objetivo central de la construcción de la nueva sociedad como proyecto de desarrollo en función de las necesidades sociales.

Se puede constatar que las formas asumidas por el aparato estatal y de gobierno son expresiones concretas vinculadas al papel de las comunidades dentro del amplio espectro de fórmulas de masas que han definido el carácter democrático de la Revolución, con capacidad de creación ante todos los obstáculos. En las condiciones de Cuba, este proceso ha sido muy complejo por tratarse de un país que construye el socialismo a partir de la condición de país subdesarrollado y sometido a un férreo bloqueo económico, mercantil y financiero, impuesto por Estados Unidos. En Cuba, la conducción estatal de la política social, basada en la concentración de los recursos, de inversión y movilización de todos los factores materiales en función de objetivos definidos, ha sido un factor de gran importancia en el logro de un desarrollo rápido en un período de tiempo relativamente breve.

Efectos

Los efectos tan notables de los procesos de intervención y asistenciales del Estado en las políticas de desarrollo social no hubieran sido posibles sin la participación popular y sin la colaboración voluntaria y entusiasta de la mayoría de la población, con la peculiaridad de tener un carácter movilizativo y de convocatoria.

La Revolución creó en los primeros años un grupo de organizaciones sociales y de masas con asiento en las comunidades, las cuales han desempeñado un papel relevante en la organización de la población en torno a las metas revolucionarias y han servido de vehículo para la implementación y complementación de planes sociales en las comunidades, en cuanto a sus necesidades básicas, vivienda, fluido eléctrico, agua potable, alimentación, programas de salud, higiene, educación, cultura, trabajo social, recreación y saneamiento ambiental. Ellas, aunque no tuvieron un carácter estatal, han asumido también funciones de esta índole, en el caso de la distribución de alimentos, reforma urbana, campañas de vacunación, prevención y asistencia médica, actividades de salvamento, protección de desastres naturales, entre otros.

Presencia de las masas

En todas las grandes tareas que ha desarrollado la Revolución: la Reforma Agraria, la Campaña de Alfabetización, la defensa y el cumplimiento de las tareas económicas, políticas, sociales, culturales, misiones internacionalistas, civiles y militares, y más recientemente, en los nuevos programas, que desde hace cuatro años se implementan en el país, de forma tal que no ha habido tarea importante de la Revolución en la que no participe el pueblo, realidad que hace que sea en la comunidad donde se salva la existencia de la nación como país independiente. Esta labor da cuenta de la importancia estratégica de las comunidades en cuanto en ellas viven y se interrelacionan sus integrantes la mayor parte del tiempo, en un proceso en el que la intervención del Estado y del gobierno se combina con la participación directa y consciente de la población en la defensa y en la edificación económica, política, cultural y social de la sociedad.

Los procesos de intervención y de participación en Cuba a partir de 1959, de una u otra forma, han acompañado las grandes transformaciones: globales, cuando se refieren a la comunidad como un todo que modifica su estructura o funcionamiento, como planes de desarrollo, con consecuencias para toda la población, más bien como programas asistenciales y cambios integrales de intervención y la movilización de las masas, que abarcan las esferas económicas, política, social y cultural. Se realizan generalmente con la intervención del gobierno central y la anuencia del gobierno local, con el apoyo de la población; parciales, refieren determinadas transformaciones que abarcan una cuadra, barrio, comunidad, circunscripción o consejo popular, cuyas condiciones repercuten negativamente en ese lugar. Se realizan con la intervención del gobierno del territorio y participan con mayor facilidad determinadas instituciones o grupos de vecinos que apoyan la acción; y específicos, solamente afectan a un grupo reducido de habitantes y los realizan generalmente vecinos del lugar con el apoyo del gobierno local si es necesario.

Fuentes

  • Martínez, Osvaldo. (1999) Neoliberalismo en crisis, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.
  • Martinic, Sergio. (1994) La interacción comunicativa y la acción social: un objetivo desafiante para la sistematización. Centro de Investigación y Desarrollo Educativo. CIDE, Chile.
  • Mclaughlin, A. (1999) El fin del desarrollo. En: Carlos Jesús Delgado Díaz (selección, compilación y edición científica), Cuba Verde, En busca de un modelo para la sustentabilidad en el Siglo XXl, editorial José Martí, pp. 416-427, La Habana.
  • Mejía M. Jorge Julio, (1992) Sistematizar nuestras prácticas educativas. Serie Materiales No. 10, Colección: Educación Popular, Santa Fe de Bogotá. Menchú, Rigoberta. (1997) Los pueblos indígenas y el desarrollo sostenible. En: Revista Internacional Marx Ahora, número 3, La Habana, pp. 80-82.
  • Miranda, V, Clara E. (1999) Enfoques acerca de la relación medio ambiente-desarrollo.