Historia del municipio Niceto Pérez (provincia Guantánamo)


Historia del municipio Niceto Pérez García (provincia de Guantánamo)
Información sobre la plantilla
Municipio Niceto Pérez.jpg
Cronología
Etapa precolombina
Presencia aborigen
Etapa colonial
Conquista y colonización
Invasión Inglesa de 1741
Las plantaciones
Guerras por la independencia 1868-1898
Alzamiento de Boca de Maca
Policarpo Pineda, Rustán
Alzamiento del 24 de febrero de 1895 en San Andrés
Martí y Gómez
Batalla de Sao del Indio
Últimos combates de la guerra
Etapa neocolonial
División político administrativa
Economía y sociedad
Luchas campesinas
Asesinato de Niceto Pérez García
Economía y sociedad
Repercusión del asalto al Cuartel Moncada
Grupos guerrilleros
La emboscada de la Inagua
Ataque al cuartel de Río Frío
Revolución en el poder
Educación
Salud
Vivienda
Central de Trabajadores de Cuba (CTC)
Comités de Defensa de la Revolución (CDR)
Federación de Mujeres Cubanas (FMC)
Asociación Nacional de Agricultores Pequeño (ANAP)
Economía
Periodo Especial
Batalla de Ideas

Historia del municipio Niceto Pérez (provincia de Guantánamo). Niceto Pérez, nombre que lleva el municipio, tiene una connotación histórica, pues se otorgó en homenaje a Niceto Pérez García, destacado luchador campesino, quien en su afán por defender los derechos del campesinado en esa época, fue asesinado el 17 de mayo de 1946. El territorio, con presencia del legado de la cultura Taína, también fue escenario de la defensa de su integridad contra el invasor inglés, en 1741 y guarda la huella histórica del paso de José Martí Pérez por la zona; sitios que hoy son venerados por sus pobladores y visitantes. Sus habitantes, quienes apoyaron la lucha nacional liberadora llevada a cabo por combatientes del II Frente Oriental Frank País, hoy participan activamente como protagonistas en la construcción de una nueva sociedad socialista. Pauta de lo que en materia de bienestar social se hace, teniendo como premisa el desarrollo agropecuario de la comunidad.

Etapa precolombina

Presencia aborigen

Asentamientos aborígenes en el territorio

La existencia de comunidades aborígenes data mucho antes de la llegada de los españoles a Cuba en 1492. A partir de los hallazgos encontrados en el territorio y los resultados de análisis arqueológicos se observa un predominio casi absoluto de dos culturas: los siboneyes preagroalfareros en su aspecto Cayo Redondo y los taínos agroalfareros.

El poblamiento aborigen tiene un área bien definida, que abarca casi toda la dimensión de la Sierra Canasta y su falda sur, donde aparecen 14 asentamientos.

Los preagroalfareros se distribuyen en gran parte de la Sierra Canasta y el Valle de Iguanábano. Los sitios son: en Sierra Canasta II, III, IV y V; Catey II; La Cantera I y Burene, descubiertos por Conrado Rojas en 1976. Por último, se registra La Zona I, encontrada por el grupo Caribajagua en 1989.

Entre los objetos encontrados aparecen huesos de jutías, cangrejos y espinas de pescado, las conchas de moluscos y los huesos de aves, reptiles y tortugas, lo que demuestra la existencia de una economía muy atrasada sobre la base de la pesca, la caza y la recolección fundamentalmente.

Hasta los estudios más recientes, las comunidades aborígenes agroalfareras en el territorio se distribuyen en los sitios: Zona II 1989, Arroyo Catey 1970, Corea 1973, La Cantera y Arenera Malabé 1976; así como Sierra Canasta I, la cueva de La Inagua, que posiblemente fue una cueva ceremonial, en la que el material encontrado es alfarero y decorado con la tecnología y diseño característicos de la cultura taína.

Los instrumentos hallados en estas localizaciones fueron: gubias de conchas, perforadoras de sílex, perforadoras de conchas, núcleos de sílex, sílex lascado, percutores líticos y fragmentos de picos de conchas, bordes de platos, bordes de vasijas, tazas tubulares con relieve, bordes con punteros simples, cucharas de conchas y hachas petaloides ceremoniales.

Las zonas de ubicación constituyeron medios favorables para el desarrollo de la agricultura dada la existencia de tierras fértiles y la proximidad de ríos y arroyos. En la actualidad perduran vocablos de esta cultura agroalfarera, como por ejemplo Inagua, Canabacoa, Iguanábano.

Etapa colonial

Conquista y colonización

En la primera mitad del siglo XVI, Guantánamo no fue de interés para los conquistadores españoles, a pesar de las condiciones de su bahía y la fertilidad de sus suelos; pero hacia 1649, se otorgaron las primeras mercedes de tierras: las haciendas de Guantánamo y Canabacoa, ubicadas al noroeste del río Guantánamo.

Para esa época, los principales centros económicos y núcleos poblacionales del municipio eran Filipinas y El Vínculo, y según archivo de la parroquia de Santa Catalina de Ricci, en 1720 se erigió la ermita de San Juan de El Vínculo, en la que oficiaba el cura Andrés Francisco Regüeiferos, rector del Seminario de Belén de Santiago de Cuba.

En el libro Breves apuntes acerca de los orígenes de la ciudad de Guantánamo, Regino Eladio Boti refiere que la hacienda San Andrés, propiedad de José Olivares, y con una extensión de 400 caballerías, en 1799, pasa por concepto de venta, a Esteban Rojas.

Durante el siglo XVIII, la economía en el territorio estaba basada en una producción rústica de frutos menores y la ganadería extensiva, en manos de hacendados españoles y más tarde franceses, que se dedicaban además a la producción de miel de abeja, al cultivo del café como su principal renglón económico, así como del cacao, tabaco y el algodón.

En esta producción mixta existente predominaban los campesinos aislados, que se dedicaban al cultivo de sus parcelas para el autoconsumo y en forma cíclica se ofrecían como peones en las principales propiedades de los hacendados. La escasez de población influyó en el lento desarrollo económico de la región.

La Invasión Inglesa de 1741

Manifestación de campesinos

El 18 de julio de 1741, como parte de las rivalidades entre España y Gran Bretaña se produjo la invasión inglesa a la bahía de Guantánamo, por la flota del almirante Edward Vernon, como punto inicial para por tierra, apoderarse de Santiago de Cuba, ante la imposibilidad de hacerlo por mar.

Constituye éste, un antecedente de la toma de La Habana por los ingleses y del uso del machete como arma de combate. El territorio del actual municipio formó parte de los escenarios de los combates que entonces se desarrollaron.

Para la resistencia al invasor inglés, se movilizaron soldados, marinos, hombres de pueblo y esclavos. Francisco Cajigal de la Vega, gobernador y jefe del regimiento español en Santiago de Cuba, preservó los mejores y más numerosos efectivos para mantener a plena capacidad la defensa de las fortificaciones de los puertos y dio apoyo moral y material a las acciones guerrilleras que desarrollaban las milicias criollas en el territorio de El Vínculo.

Hombres como Pedro de Hornedo, comandante del destacamento de Guantánamo, unido a los criollos Pedro Guerra, Marcos Pérez y Lope Caballero, junto a los capitanes de milicia Francisco Gutiérrez y Vicente López, se pusieron al frente de un grupo de vecinos que abrieron brechas entre el enemigo, sembraron el terror entre la tropa y la oficialidad inglesa, que sólo conocía la formación en línea y no podía contener la agresividad de estos comandos, armados de machete. El avance del ejército invasor fue contenido.

Al percatarse el mando inglés de la imposibilidad de progresar, ordena el repliegue hacia la costa e instruye construir fortificaciones en las colinas de Matabajo y otros parajes. Fundan así lo que se ha dado en llamar, la colonia Cumberland. El 7 de noviembre se acordó el abandono del campamento y el 6 de diciembre de 1741, dejaban definitivamente Guantánamo. Fracasa de este modo el objetivo de apoderarse de Santiago de Cuba.

La invasión inglesa a Guantánamo demostró el valor de los vecinos de la región ante la agresión extranjera. Aquí tiene además el machete su primer uso como arma de combate en defensa de los intereses criollos en las zonas de El Vínculo y Tiguabos. También demostró a la metrópoli española la importancia estratégica de la bahía de Guantánamo.

Las plantaciones

Esta región abre las puertas al siglo XIX, casi virgen y semipoblada, dado el lento desarrollo que experimentó durante los siglos anteriores. En ello influyó no solo el poco interés de España, sino también las características del territorio: zona aislada, carente de instalaciones portuarias, limitadas y malas vías de comunicaciones, excelente bahía y despejadas costas que eran blanco constante de incursiones de piratas y traficantes, entre otras.

Las tierras que conformaban las grandes haciendas El Vínculo, Filipinas, San Andrés y El Cuero, en los siglos XVI y XVII fueron propiedades de ciudadanos españoles, adquiridas conforme a los métodos de distribución de tierras de la colonización española. Con el decursar del tiempo estos dominios fueron cambiando de dueños, incluidos franceses y nativos.

Se trataba de grandes latifundios con muy baja productividad que, por medio de la compraventa, fueron fraccionándose en pequeñas fincas como: La Cueva, San Andrés, El Catey, El Descanso, La Huerta, Hatibonico, las cuales se dedicaban fundamentalmente al cultivo del café en la montaña y a la ganadería y frutos menores en la zona del valle.

En los albores del siglo XIX, se produjo un cambio favorable como resultado de la Revolución de Haití de 1791, que provocó la huida de cientos de colonos franceses, muchos de los cuales se asentaron en esta región. En la parte oriental los colonos franceses se establecieron fundamentalmente en Santiago de Cuba y Guantánamo y los ricos propietarios se internaron en las lomas para fomentar la producción agrícola sobre la base de la esclavitud.

Según plantean los autores de la Síntesis históricas de Guantánamo, en esta etapa:

«(…) en los cuartones de Filipinas y Baitiquirí, situados en los puntos extremos del valle de Guantánamo, se observa una economía prominentemente ganadera, con presencia de criollos medios y pequeños productores del campo. Sus aportes económicos eran insignificantes respecto a la producción global del territorio.»

En estas condiciones transcurre la primera mitad del siglo XIX. El desarrollo socioeconómico se ve frenado por las contradicciones colonia-metrópoli, situación que, en el territorio conlleva a las acciones independentistas a raíz del 10 de octubre de 1868.

Guerras por la independencia 1868-1898

Alzamiento de Boca de Maca

La historiografía cubana no refleja la participación guantanamera en los alzamientos ocurridos en el año 1868, que dieron inicio a la guerra por la independencia de Cuba, pero fue el territorio del actual municipio de Niceto Pérez, quien diera el aporte de esta región al llamado de Demajagua, como explican los autores José Sánchez Guerra y Wilfredo Campos Cremé, en el libro Los Ecos de la Damajagua en el Alto Oriente Cubano.

Al producirse el levantamiento del 10 de octubre de 1868, la directiva del grupo del Guaso fue tomada por sorpresa; pues las indicaciones que recibían a través de Donato Mármol no señalaban la fecha de pronunciamiento.

En medio de esta incertidumbre, la decisión lógica de Rondón y Eduardo de Mármol fue incorporarse en la zona de San Luis a la tropa de Mármol; esto dejó durante varias semanas a la dirección conspirativa sin su jefe principal y sin contacto directo con Santiago de Cuba.

El 20 de noviembre de 1868, luego de recibidos los comisionados de Mármol, los patriotas de Guantánamo, Filipinas y El Ramón, concentrados en la propiedad de los hermanos González en Boca de Maca, zona de Filipinas, protagonizaron el primer levantamiento independentista de la región. Este grupo integrado por una cifra no definida de revolucionarios, estaba comandado por José Antonio Mengana y Mánico González.

En la madrugada del día 21 de noviembre de 1868, los revolucionarios Mengana y González, organizaron sus fuerzas, recaudaron todas las armas que encontraron y arengaron a la insurrección en Boca de Maca, para emprender marcha hacia Sabana Abajo, por la cercanía a la zona del levantamiento, con la posición militar del enemigo en San Andrés del Vínculo. Después de una marcha de 30 km, se integraron al grupo dirigido por el comandante José Francisco Rondón.

Policarpo Pineda Rustán

En esta etapa, incursionaron por la zona otras figuras de relevante patriotismo como fue el intrépido Policarpo Pineda Rustán, de procedencia campesina y rebelde por naturaleza.

Luego de restablecerse y reorganizar sus fuerzas, el 23 de octubre de 1869, Rustán atacó una finca protegida en El Vínculo. Conocida esta acción por los españoles, el jefe de las guerrillas guantanameras Francisco Pérez salió desde la ciudad en su búsqueda, y el 24 de octubre, en la sabana de Vuelta Corta, tuvo lugar entre ambos contendientes un duelo cuerpo a cuerpo.

El enfrentamiento simbolizó al dominio español, con la figura de francisco Pérez, frente a la rebeldía cubana que representó Rustán. Sobre este hecho escribió José Martí en su Diario de Campaña el 1 de mayo de 1895:

«Salimos del campamento de Vuelta Corta, allí fue donde Policarpo Pineda, el Polilla, hizo abrir en pedazos a Francisco Pérez el de las escuadras.»

La presencia de Rustán, Antonio Maceo, Nicolás Pacheco y otros oficiales insurrectos, en la zona de El Ramón y Nueva Filipinas, garantizaron un importante movimiento de escaramuzas e incursiones militares de las fuerzas mambisas, sobre todo a partir del segundo semestre de 1870, en ello incidió también la movilidad independentista en otros partidos santiagueros limítrofes con Guantánamo.

Este conjunto de éxitos de Rustán y sus tropas en la región de Guantánamo, hizo pensar a Mármol que había llegado el momento de realizar una operación de mayor envergadura en la región y ampliar el escenario de las operaciones, lo que no llegó a poner en práctica debido a su muerte, el 26 de junio de 1870.

En los primeros días de junio de 1872, Carlos Manuel de Céspedes y Máximo Gómez visitaron a Rustán en su campamento del Bruñí. Ante la gravedad de su estado físico, que amenazaba su vida, Céspedes le propuso enviarlo a [Estados Unidos]] para curar sus heridas. Ofendido, el bravo guerrero sentenció:

«Si no sirvo para matar, sirvo para que me maten.»

A finales de julio de [1872]], en Mangos de Polilla, Mayarí Abajo, encontró la muerte al despeñarse con su cabalgadura por un barranco. Policarpo Pineda es considerado una de las grandes personalidades anticolonialistas en Guantánamo, por su coraje y fortaleza.

Alzamiento del 24 de febrero de 1895 en San Andrés

Monumento 24 de febrero en San Andrés

En enero de 1895 los acontecimientos se precipitaron después del fracaso del Plan La Fernandina. José Martí y Gómez dieron la orden a Juan Gualberto Gómez, de iniciar el alzamiento general. La fecha escogida fue el domingo 24 de febrero, tal como se había propuesto, comenzó por varios puntos de Oriente a Matanzas.

En Guantánamo Pedro Agustín Pérez, Periquito, dirige el alzamiento de La Confianza, donde se firma un acta, haciendo constar que allí se había reanudado la guerra por la independencia de Cuba.

Se produjeron, además otros alzamientos, en los que participaron varios patriotas de la región como José Mejías en Yateras, Pedro Ramos y Enrique Brook en Santa Cecilia, Pablo Salomón en Tiguabos, Evaristo Lugo y Prudencio Martínez en San Andrés de El Vínculo (actual municipio Niceto Pérez) y Pedro Agustín Pérez como jefe de toda la región desde La Confianza.

Los inicios de las operaciones militares en Guantánamo provocan la primera baja cubana en la nueva gesta, cuando el 4 de marzo, en choque con una fuerte columna española en el lugar conocido por los Mamoncillos de Ullao, resultó gravemente herido el patriota Alfonso Toledano, quien muere cuatro días después, mientras los españoles le conducían a Guantánamo.

Martí y Gómez

Lugar donde se estableciera el campamento de Malabé

Entre los días 11 al 21 de abril, José Maceo contacta con Pedro A. Pérez en la finca El Vínculo, donde recibe la orden de encontrarse con Martí y Gómez. Este encuentro se produjo en la zona de Arroyo Hondo. Al conducir la expedición por las cercanías de la ciudad de Guantánamo, por el sur, penetran en el territorio del municipio.

Los expedicionarios, en el recorrido que realizan desde su desembarco por Playita de Cajobabo el 11 de abril de 1895, hasta la localidad que hoy abarca el municipio Niceto Pérez, establecen trece campamentos, de ellos tres en el territorio.

Desde Malabé hasta Vuelta Corta, los expedicionarios recorren catorce kilómetros a través de la jurisdicción, por parajes que constituyen sitios de veneración para los pobladores, pues ahí, en lo apartado de la manigua cubana, sentado en un criollísimo taburete y apoyado en un tronco de palma como mesa, Martí redactó varios de los más importantes documentos de su campaña militar.

Entre esos documentos están la Circular a los jefes, la Circular Política y la Circular a los hacendados; así como una carta al diario The New York World. También llevó al Diario de Campaña, las incidencias de su paso por la región y escribió cartas a Carmita y Ruenes. Aquí, de manos de la patriota Juana Pérez Gutiérrez, recibió Martí, la primera bandera cubana, después del desembarco.

Batalla de Sao del Indio

El 31 de agosto de 1895 se desarrolló la batalla de Sao del Indio, suceso militar asombroso, pues el general Antonio Maceo y sus soldados caminaron durante la noche nueve leguas (45 kilómetros) por montañas y barrancos para llegar a Sao del Indio, donde su hermano José, herido y enfermo, junto con su tropa, iban a ser atacados por una columna de 1000 soldados españoles.

El historiador Raúl Izquierdo Canosa, en el libro El despojo de un triunfo, recoge el hecho:

«En marchas nocturnas de nueve horas partió con sus fuerzas de Escandel a Casimba, por los abruptos senderos montañosos de la sierra de Santa María del Loreto. A las 03:00 horas del día 31 de agosto llegó a su destino, desarrollando un combate que se prolongó por espacio de nueve horas; concluido este, el jefe de la tropa enemiga, al ver frustrado su objetivo, emprendió la retirada hacia Guantánamo bajo el continuo hostigamiento de los insurrectos y llegó a la ciudad al amanecer del 2 de septiembre, luego de reconocer oficialmente que había tenido 12 muertos y 47 heridos. Las fuerzas cubanas reportaron 89 bajas entre muertos y heridos. Esta importante acción cerró la campaña del general Antonio Maceo en Oriente en 1895

Últimos combates de la guerra

El general Pedro A. Pérez infringe numerosas derrotas a las fuerzas colonialistas en combates efectuados en el territorio, como los de Ramón de Las Yaguas, Iguanábano, Malabé, Pasos de Brasis, Boca de Jaibo, Canabacoa, Arroyo de Agua, La Aguada, La Tontina, Río Frío, Peña Limones y San León; acciones donde hubo una activa participación de los pobladores locales en las luchas independentistas y demostró el patriotismo, audacia y capacidad combativa de las tropas y jefes mambises, especialmente de Periquito.

Luego de la capitulación de [España]], en julio de 1898, Guantánamo fue ocupada por el Tercer Regimiento del ejército norteamericano, acción que constituyó una humillación a las fuerzas cubanas en la región del Guaso.

Estas fuerzas estaban bajo el mando de Pedro A. Pérez, a quien se le negó la entrada a la ciudad, y tuvo que permanecer en sus inmediaciones, durante los meses de septiembre y agosto, a pesar de que los españoles habían sido evacuados. No es hasta el 9 de octubre, que se le permite la entrada a la villa al general Periquito Pérez y a sus hombres.

Etapa neocolonial

División político administrativa

Cuando se inicia el período de ocupación militar norteamericano, en el territorio, los núcleos principales de población se encontraban en El Vínculo, Casimba y Palma San Juan, territorios que como el resto del país sufrieron las inclemencias de la guerra y sufrieron la imposición de la penetración del capital norteamericano.

Al inicio de la neocolonia, en cuanto a división político administrativa, Casimba, San Prudencio, La Tontina y Santa María, pertenecían al término municipal de El Caney, El Vínculo, Filipinas y Palma San Juan, territorios totalmente rurales, con una población campesina dedicada a diferentes labores agrícolas, estaban administrados por la jurisdicción de Guantánamo.

Economía y sociedad

El período que abarca los años de postguerra dejó a la población campesina en una situación, en que las condiciones esenciales de vida, resultaban muy precarias. En los primeros años del siglo XX, existían barracones en Cabaña y Vilorio, estos eran ocupados por braceros haitianos, jamaiquinos e incluían también, familias cubanas, con condiciones de subsistencia infrahumanas y totalmente antihigiénicas.

En los años 1901 a 1902 las fincas de San Felipe, La Felicia, La Luisa y La Pimienta entre cuyos dueños estaban Francisco Frómeta, Gregorio Rodríguez, Félix Tamayo y Juan Frómeta, se dedicaban al fomento y desarrollo del cacao en El Vínculo, en una zona llana que abarcaba unos 68 cacaotales, con el número de 16 800 plantas en producción durante el año 1904.

En el Registro Civil de Guantánamo, acerca de las fincas rústicas se plantea que:

«La antigua hacienda de Palma San Juan, San Andrés, Filipinas y El Vínculo, a partir de las primeras décadas del siglo XX fueron segregadas por venta o arredramiento y herencias en múltiples pequeños propietarios, compañías cubanas y extranjeras.»

Estos minifundios y latifundios se dedicaron a la ganadería y al cultivo de pastos, frutos menores y café, en la zona montañosa.

En El Vínculo, existían unas 19 fincas dedicadas al café, tabaco y frutos menores. Entre los barrios Yateras, El Vínculo, Macurijes, Tiguabos y el Guaso de 1903 a 1904, el número de plantas de tabaco sembradas era de 167 700, que en el caso de El Vínculo en los años 1907 y 1908 era de 120 000, con un rendimiento total de 85 quintales por cosecha.

La zona montañosa de Casimba, La Tontina, Maca Arriba y La Cueva se dedicaban a la producción de café, con existencia entre los años 1906 a 1909, de unas 7 u 8 fincas productoras de este precioso grano, siendo la más productiva, la de Ramón de las Yaguas, con antigüedad, desde la etapa colonial.

Los propietarios de pequeñas parcelas de tierras que oscilaban entre una y una y media caballerías y hasta menos, la dedicaban a frutos menores (cítricos, granos, plátanos y muy habitualmente crías de animales de corral como el cerdo y las aves) también poseían algún ganado mayor para las necesidades del consumo familiar.

La base económica de estos campesinos era esencialmente de autoconsumo, lo que quiere decir que, en período de buena cosecha, el trueque o venta de productos se realizaba en la ciudad en pequeñas cantidades.

En Filipinas y Ullao se dedicaban a la elaboración de carbón, por ser terrenos más secos y de pocas lluvias, que imposibilitaban el fomento de otros cultivos a gran escala. Vilorio, desde 1907 poseía grandes colonias de caña, era un lugar menos poblado y había predominio de los latifundistas.

El transporte de mercancías con arreas de mulos, se sumaba como otra actividad económica, debido a las malas condiciones de caminos reales y en ocasiones la inexistencia de éstos. Eran pequeños campesinos, que trasladaban hacia la ciudad, frutos menores, café, animales de crianza, granos, viandas y otros, cobrando la carga entre 60 y 90 centavos ganaderías, según el acuerdo que se establecía entre el campesino y el arriero.

Entre 1908 y 1912, una jornada de trabajo que rebasaba las doce horas se remuneraba solamente con $ 1.00. La recogida de café se pagaba a quince centavos la lata, cotización que fue disminuyendo considerablemente hasta alcanzar una remuneración de siete centavos.

Para este período, comienzan a invertir en la industria azucarera, la Guantánamo Sugar Company y la Confluente Sugar Company. Ambas compañías, de capitales norteamericanos, poseían tierras en El Vínculo, con plantaciones cañeras en Sitios de Cabaña y Vilorio, respectivamente.

Varias fueron las operaciones que se realizaron entre representantes extranjeros, latifundistas, autoridades de La Habana, Santiago de Cuba y Guantánamo, para apoderarse de las tierras de El Vínculo y las aledañas; acciones que en determinados momentos se consumaron y otras no se ejecutaron. No obstante, la penetración imperialista en la localidad fue una realidad.

Las inversiones del capital extranjero generaron, lo que podríamos llamar, una incipiente inyección a la economía local en dos puntos fundamentales: la actividad cañera y la ganadería. Es conocido como la Guantánamo Sugar Company poseía plantaciones en las zonas de Vilorio y Filipinas; en tanto La Ermita S.A., ocupó parte de Cabañas. Para la década de 1930, se había definido la orientación económica hacia la ganadería.

Varias fueron las operaciones mercantiles en aras de ocupar las tierras de Ángel María Sosa, Vanguernet adquirió, en la parte suroeste de El Vínculo, trescientas caballerías de tierra, de la finca Iguanábano-Ullao, al precio de 360 000 pesos, de manos de los hermanos Chivás Guerra.

La ocupación de tierras durante el primer cuarto del siglo XX, garantizó a la Ermita Company S.A., representada por el hacendado John Howell Randolph, la tenencia de extensas heredades como: la finca No. 56, San Andrés y Canabacoa, con 438 caballerías que incluía los sitios Río Frío y El Corcovado. Este propietario, al morir tenía unas 69 fincas con extensiones que oscilaban desde tres hasta cuatrocientas treinta y ocho caballerías, para un total de 825.

La finca No. 69 Iguanábano-Ullao con 208 caballerías, fue adquirida en 1932, por la sociedad anónima, Hacienda Ganadera San José S.A. La propiedad, en poder de John Howell Randolph, se dedicó a la explotación ganadera, quien trece años más tarde, construyó un aeropuerto con el propósito de transportar el ganado que se comercializaba a México. A su muerte en 1942, la legó a su mujer, y esta a su hijo Summers Pingrell Sam, en cuyo poder estuvo hasta el triunfo revolucionario en 1959.

Un aspecto importante a tener en cuenta desde los años de penetración imperialista en El Vínculo, es la extracción de maderas preciosas, en ello incidió, la limpia de tierras para la obtención y explotación del azúcar, y la acción de aventureros en busca de dinero, que provocaron la tala indiscriminada de bosques, comprendidos en la parte norte de la Sierra Canasta y Alto de Filipinas, incluyendo zonas llanas que han quedado despobladas de árboles hasta la actualidad.

En el caso del café, se concentró en las zonas montañosas, bajo el control del terrateniente Lino Mancebo y familia, que utilizaron diferentes vías para comprarles o quitarles la tierra a los campesinos. Una de las formas de expropiación fue la contratación de la venta de la producción, que muchas veces no podían cumplir, y como consecuencia, perdían la tierra, en algunos casos a través de la violencia.

El Vínculo y Filipinas fueron los lugares en los que se concentraron las mayores cantidades de fincas y donde las manos norteamericanas y de los geófagos no pudieron lograr con tanta facilidad sus objetivos de expansión, por ser realengas muchas de estas tierras, situación que amparaba a un gran número de aparceros, precaristas y arrendatarios, quienes hicieron resistencia a los intentos de expropiación.

La estructura agraria en la localidad, propició el papel preponderante de administradores y arrendatarios que respondían a los intereses de compañías extranjeras y de latifundistas nacionales; en tanto los obreros agrícolas percibían, como promedio, un jornal diario de $ 1,32 por las intensas y agotadoras jornadas de trabajo en los campos de caña.

La férrea explotación que se imponía a los obreros agrícolas del territorio y las condiciones precarias en que vivían, junto a la crítica situación de los campesinos, aun si tenían una pequeña porción de tierra, los fue forjando en un pensamiento defensivo de unidad contra los terratenientes. En ello incidió también, el sistemático proceso de desalojo que sufrían los campesinos.

Luchas campesinas

La población de El Vínculo, Casimba, Filipinas, Palma San Juan y otros, se vio sometida al incremento de la explotación por los latifundistas locales y compañías extranjeras que manifestaban vivo interés en apodarse de nuevas y mejores tierras, por los métodos que fueran necesarios, mientras les permitieran incrementar sus ganancias.

Esto generó en los campesinos, la necesidad de defenderse contra tales propósitos y evitar ser desalojados de sus tierras. En el Diario de Cuba, de fecha 2 de diciembre de 1922, se lee que:

“Amenazados los realengos 18 y 3, además de Caujerí, de caer en manos de geófagos; los vecinos tienen ideas de asociarse para hacerles frente”.

Para discutir los asuntos de interés común, los campesinos se reunían en el cuartón del Cacahual, en un sitio al que llamaban El Refunfuño; pero no es hasta

«(…) el 17 de enero de 1937 que aparece inscrita la Asociación Campesina de San Juan del Vínculo en el Registro de Asociaciones de Oriente.»

Esta fecha marcó la consolidación de la organización de los campesinos. Encabezó la asociación, como primer presidente, Hipólito Santiesteban; Alcibíades Muñoz Sosa, fungió de secretario de actas; Paulino Cintra Peña, secretario de Instrucción y Propaganda y la tesorería que recayó en manos de Juan Elmeterio Sánchez y Pedro González Castillo, estructura que se completó con la incorporación de 53 miembros entre campesinos y obreros agrícolas del territorio.

La asociación fue una aglutinadora de las masas campesinas, creada para luchar por el mejoramiento económico y social de sus miembros y vecinos, para la defensa de la tierra, el establecimiento de precios justos, arreglos de caminos vecinales y cuantas obras fueran necesarias a los intereses del lugar. Se declararon además, contra los gobiernos de turno, partidos burgueses y la corrupción imperante.

En los estatutos de la asociación se recogieron las condiciones para ser miembro, el trabajo a desarrollar, así como sus objetivos y estructura. Los campesinos de El Vínculo, lograron con sus reclamos y resistencia contra los terratenientes y la Guardia Rural, la solidaridad de los obreros, sobre todo, los de la industria azucarera y de los ferrocarriles, además del apoyo de trabajadores de otros sectores, no solo de Guantánamo, sino de otras partes del país.

A tono con esto, y aunque la lucha de los campesinos tenía como prioridad la cuestión de la tierra, los de El Vínculo tuvieron una activa participación al apoyar las luchas obreras. Entre 1933 y 1934, se vincularon al movimiento huelguístico contra Gerardo Machado primero, y posteriormente, en colaboración con los azucareros del central Soledad que se mantuvieron en el paro en defensa de mejores condiciones de vida y contra la Guantánamo Sugar Company.

En 1935 se establece un contacto con el Realengo 18 donde se citó a una conferencia cuya agenda central y única era la defensa de la tierra. Allí concurrieron representantes de las distintas tierras en litigio, muchos de los cuales habían pertenecido al Ejército Libertador, entre ellos Lino Álvarez de las Mercedes; el comandante Candelario Castillo, que vivía en Maca Abajo y el teniente Pantaleón Fondena, por Maca Arriba; representantes estos dos últimos, de la asociación en El Vínculo.

Durante estos años la asociación mantuvo contacto con Joven Cuba que, fundada en 1934 por Antonio Guiteras, se caracterizó por su radicalismo. Los miembros de la organización apoyaron la lucha contra los desalojos campesinos y aportaron la posibilidad de métodos más radicales, como el uso de las armas, ante la ferocidad de los hacendados, que mantenían un constante enfrentamiento contra los realenguistas.

Este período, hasta 1940, fue una etapa de organización, unión y toma de conciencia del campesinado local. La necesidad de mejorar las condiciones de vida existentes los obligó a realizar demandas económicas sociales, pero la falta de una dirección políticamente bien preparada y estructurada, hace que el movimiento se limite a pedir reformas, y sus demandas no fueron atendidas por las autoridades.

Tampoco en la localidad se contaba con un sindicato que pudiera desarrollar una estrategia de lucha coherente vinculada al movimiento campesino, y que permitiera más efectividad en las acciones contra los poderosos intereses de geófagos y latifundistas.

El trabajo de la asociación se hacía bajo circunstancias desfavorables, ya que los terratenientes contaban con la anuencia de los jueces, autoridades locales y sargentos políticos, lo que impedía al campesinado desarrollar una lucha efectiva, aunque mantenían el apoyo a las huelgas de obreros y de estudiantes de la ciudad, dentro del programa del movimiento.

La asociación creó un comité femenino, que se constituyó el 7 de mayo de 1942, con una presidencia de la que se encargó Manuela Palenque, la vicepresidenta fue Celedonia Osoria, la secretaría de actas, Dolores Cintra y de divulgación, Irma González. Contó con un total de 27 mujeres. Este comité tenía como propósito, incorporar a las mujeres a la lucha por las libertades campesinas y a su derecho a la tierra.

En los encuentros que sostenían los miembros de la asociación, participaban dirigentes de la Regional Campesina de Guantánamo y de otras asociaciones vecinas como la del Realengo 18, además de figuras que representaban al gobierno y que asistían con el propósito de manipular las peticiones y demandas de los asociados, con el fin de apaciguar al movimiento campesino.

Asesinato de Niceto Pérez García

Asesinato de Niceto Pérez

La Guantánamo Sugar Company, en su política trató de evitar enfrentamientos directos con los campesinos, lo mismo que el resto de los propietarios extranjeros. La política de la compañía era más encubierta, de manera que, en vez de desalojar a los campesinos de El Vínculo, vendía terrenos de su propiedad a los Mancebo quienes, al deslindar, incluían parte de las tierras ocupadas por precaristas y pequeños campesinos.

El 24 de abril de 1944, la Federación Campesina de Oriente dirigió un escrito al Ministro de la Agricultura, con la denuncia que:

«(…) 128 familias campesinas que llevan más de 20 años en El Vínculo de Guantánamo, están amenazadas de desalojos de sus tierras en las que viven y trabajan precaristas.»

El día anterior a la denuncia, la compañía agrícola e industrial, Maca S.A, establecida en La Maya, Oriente, envió a sus hombres y agrimensores a mensurar y cercar las tierras que trabajan los campesinos. La reaccionaria y criminal acción que orientó Lino Mancebo, administrador de la compañía, provocó la resistencia campesina, la cual generó una movilización que impidió realizar la operación.

En esta lucha se destacó Niceto Pérez García, campesino poseedor de una estancia en María Luisa de Filipinas, donde convivía con su mujer y cinco hijos. Bajo las amenazas de Lino Mancebo Rodríguez, trataron de persuadir a Niceto Pérez para que vendiera su tierra, sin que este accediera al atropello, lo que provocó que los matones asediaran a la familia y atentaran contra su propiedad.

El 17 de mayo de 1946, en horas de la mañana, cuando Niceto Pérez se dirigía a sus tareas cotidianas acompañado de sus dos hijos pequeños, fue asesinado por Lino Mancebo, el mayoral Alejandro Koque y una pareja de la Guardia Rural de Songo La Maya.

El asesinato levantó a los campesinos de El Vínculo, en vez de amedrentarlos como pretendían los Mancebo. El hecho fue un detonador, muchos pequeños agricultores, encabezados por la asociación, clamaron a toda voz justicia ante el crimen.

Los campesinos, en acto de rebeldía trasladaron el cadáver a la cuidad de Guantánamo, no sin antes impedir que lo llevaran hacia La Maya, como pretendían las autoridades de esa localidad, para evitar manifestaciones de repudio a los Mancebo.

En el parque José Martí, se realizó una manifestación a la que comparecieron obreros, estudiantes y campesinos, que acompañaron al féretro hasta el cementerio San Rafael y pedían el castigar a los asesinos, erradicar las agresiones, atropellos y desalojos que se realizaban en los campos.

Los asociados de San Juan del Vínculo, en reunión del 28 de julio de 1946, acordaron confeccionar una bandera que los representaría en su lucha contra los atropellos y crímenes, y reconocieron el coraje desplegado por Niceto Pérez García frente a los propósitos de los terratenientes.

Joven Cuba, que ajustició a Lino Mancebo en 1947, y el movimiento estudiantil, se unieron al reclamo campesino de justicia. Lino de las Mercedes Álvarez, hizo la propuesta para solemnizar esta fecha como día del Campesinado en Cuba, y los vinculeros reconocieron la celebración y declararon a Niceto Pérez como guía y símbolo de las luchas campesinas en Cuba, aunque no fue hasta 1959, en que esta conmemoración se hizo realidad.

Como consecuencia de este asesinato se fortaleció el movimiento campesino, pero la forma de lucha pacífica y la inmadurez política de sus organizadores, unido al analfabetismo crónico que sufría la población del campo, aislada de los medios de comunicación, fueron factores que condujeron a que no alcanzaran sus demandas y eran engañados por las autoridades. El movimiento en su lucha no rebasó el marco de las reformas.

No obstante, en esta etapa los campesinos de El Vínculo mantuvieron el apoyo a obreros y estudiantes. El 10 de febrero de 1948 la asociación reconoció al movimiento estudiantil en Guantánamo, que demandaba la construcción del Instituto de Segunda Enseñanza. Ocasión en que la asociación entregó al directorio estudiantil $ 100.00, como contribución y mantuvo a dos de sus representantes, junto a los educandos hasta el logro de la aprobación del proyecto.

El 7 de febrero de 1951, la asociación por medio de la Regional Campesina de Guantánamo, convocó a una protesta en el parque José Martí, en manifestación de solidaridad, para condenar la muerte del campesino Virgilio Romero, asesinado en el término Municipal, de Sagua de Tánamo.

Durante el periodo que abarca los años 1948-1952, el movimiento pudo frenar todo intento de desalojo, se lograron algunas demandas planteadas por los campesinos, y se paralizó el apoderamiento de tierras por los hacendados.

Economía y sociedad

A inicios de la década de 1950, el panorama económico social de la región no cambió en mucho respecto a años anteriores. En medio de la lucha campesina, se logró la construcción del puente sobre el río Guantánamo, vía de acceso importante para la zona de El Vínculo, ya que cuando el río crecía se perdía todo contacto, con la ciudad.

Se construyó una escuela primaria en Maca Abajo, aunque la asociación tuvo que poner el maestro y se construyeron varios pozos de agua potable en diferentes vecindarios, dada la fuerte sequía que caracterizaba a la región.

En lo económico, la consolidación de la producción ganadera era una realidad, en detrimento de la caña de azúcar, que perdió toda perspectiva en la zona, ya no representaba una competidora en la localidad. Se mantuvieron los grandes cafetales en las montañas y la producción, por los pequeños propietarios, de frutos menores, viandas, carbón, miel y otras producciones de menos cuantía.

En la etapa aparece una nueva actividad económica, la explotación de piedras en la cantera La Tesalia, ubicada a 8 km de la carretera de Santiago de Cuba a Guantánamo, con una extensión de 2 km2, que devino la primera industria del territorio. Los primeros trabajos se iniciaron por Río Frío, donde se extraía el rajón, para alimentar el molino de la Compañía Navarrete, que realizaba labores para la construcción de la carretera Guantánamo-Santiago.

Repercusión del asalto al Cuartel Moncada

Apenas usurpado el poder por Batista, los integrantes de las tendencias más radicales de los distintos sectores de Guantánamo comenzaron a ingresar en organizaciones clandestinas en todo el territorio.

El propio 26 de julio de 1953, después de conocer las primeras informaciones de lo ocurrido en Santiago de Cuba y Bayamo y, de superarse la incertidumbre inicial, un grupo de treinta compañeros encabezados por Miguel Beltrán Beltrán, se internaron en la Sierra Canasta, sistema montañoso que se encuentra al noroeste del actual municipio, portando algunas viejas armas y con la intención de apoyar las acciones revolucionarias desarrolladas en Santiago de Cuba.

Enterados de la retirada de los asaltantes hacia la cordillera de la Gran Piedra, los alzados trazan un plan para llegar a esa zona e incorporarse a las huestes de Fidel Castro; no obstante, a pesar de los esfuerzos realizados no les fue posible ejecutar el plan concebido.

El pequeño grupo, prácticamente desarmado e incomunicado en una zona inhóspita, contó con pocas posibilidades de éxito, pero el hecho constituyó un ejemplo de decisión revolucionaria y solidaridad con los que asestaron el primer golpe a la dictadura de Batista e iniciaron una nueva etapa de lucha.

Grupos guerrilleros

Luego de los sucesos del Moncada y la liberación de los moncadistas, se inicia en todo el país un proceso de fortalecimiento del Movimiento 26 de Julio, con la creación de células en centros de trabajo, barrios y comunidades. En los barrios de Filipinas, El Vínculo y Corralillo, a finales del año 1956, quedó constituida una célula del M-26-7 bajo la dirección de Armando Castro Heredia.

El grupo de Sierra Canasta, a cuyo mando se encontraban Luis Herrera (Wicho) y Miguel Beltrán, sus fundadores, demostró valentía y disposición combativa luego del levantamiento del 30 de noviembre de 1956, cuando desarrolló varias acciones de sabotaje y llegó a tener un encuentro con las fuerzas castrenses, en La Tesalia, el 4 diciembre del propio año.

Durante todo el año 1957, desarrollaron misiones de sabotaje en Ermita (Costa Rica) y Baltony (Los Reinaldo), pero su acción más importante la realizó en víspera de la fundación del Segundo Frente Oriental Frank País, cuando el 24 de febrero de 1958, como recordación a la fecha, decidieron tomar y quemar el central La Isabel (hoy Honduras) en coordinación con la célula del propio batey y la de Casimba de Palmar.

A una señal de Wicho el grupo encargado del desarme se dirigió hacía el central; en el trayecto lograron capturar a un soldado de apellido Trejo en el momento en que intentaba escapar, y que se entregó sin resistencia, indicando dónde se encontraba el otro guardia que lo acompañaba. Toman el central, aunque se retiran sin incendiarlo.

El 11 de marzo de 1958, con la llegada de la columna guerrillera No. 6, y constituido ya, el Segundo Frente dirigido por el comandante Raúl Castro, se comenzaron a organizar las fuerzas alzadas que no contaban con una dirección central. El jefe del departamento de San Román y su Estado Mayor fueron convocados con este fin a El Aguacate, lugar en el que se estableció la comandancia del Frente.

En marzo de 1958, se tomó el cuartel Ramón de las Yaguas por los hombres del comandante Belarmino Castilla Más, Aníbal. Muchos de los combatientes que permanecían en la Sierra de San Román, también ayudaron a pasar las tropas de Aníbal hacia el Segundo Frente a través de la zona de Casimba, Filipinas y Río Fío, rumbo al camino de Costa Rica.

Otra de las acciones realizadas fue el 13 de abril de 1958, durante el primer ataque a Caimanera, donde un grupo de escopeteros de la zona de Filipinas brindó su apoyo a las tropas de Raúl Menéndez Tomassevich.

A mediados de julio el comandante Raúl Castro ordenó una exploración al territorio donde radicaban los escopeteros de Filipinas, con el fin de valorar la posibilidad de que operara una columna rebelde en esa zona cercana a la base naval yanqui.

El 3 de agosto, se constituyó columna No. 10 René Ramos Latourt en la que se destacó como jefe en el territorio, al capitán Higinio Díaz, Nino, con el grado de comandante. A la nueva unidad, se agregaron compañeros de la columna No. 9 José Tey, soldados de otras columnas y los combatientes del grupo guerrillero de Filipinas. Higinio Díaz, por indisciplinas graves, es destituido posteriormente, degradado y expulsado del Ejército Rebelde.

Singulares audacias mostraron combatientes que, haciéndose pasar por guardias de la tiranía, penetraron en la ciudad y lograron capturar al guardia Sergio Díaz (actualmente oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias). Soldado de limpia trayectoria y no comprometido con ningún crimen de la tiranía, terminó por incorporarse al Ejército Rebelde, dentro de cuyas filas mantuvo una actitud ejemplar.

Por reestructuración de las fuerzas revolucionarias, se crea la columna No. 20 Gustavo Fraga Jacomino, el 1 de octubre de 1958. La jefatura se encomendó al capitán Demetrio Montseny Villa. A la columna operó en la zona Guantánamo-Yerba de Guinea; a todo lo largo de la carretera de Santiago de Cuba-Guantánamo, Guantánamo-Caimanera y la costa sur desde el oeste de la Base Naval, es decir, lo que constituye hoy el territorio actual del municipio Niceto Pérez García.

El Servicio de la Inteligencia Rebelde (SIR) se ubicó en La Tontina uno de los lugares más estratégicos en lo que a vigilancia se refería.

La columna se ocupó de la vigilancia permanente de la carretera, básicamente en el sector comprendido entre Yerba de Guinea y Río Frío, así como de todas las vías de acceso al territorio libre.

Debían dificultar el tránsito de vehículos, preferentemente rastras y camiones en vínculos con el régimen tiránico. Otra tarea clave de los combatientes fue recibir informaciones enviadas por el Movimiento 26 de Julio y otros colaboradores, procesarlas y trasmitir a la jefatura de la columna.

La emboscada de La Inagua

Durante este periodo los rebeldes, convencidos de la cercanía del triunfo y la inevitable caída de Batista, conocedores del trasiego de tropas por la carretera que conduce desde Guantánamo hasta Santiago prepararon, el 17 de noviembre de 1958, una emboscada en La Inagua, vía de obligatorio paso, donde murieron dos connotados asesinos de la zona, los esbirros Manuel Castañeda Sánchez, quien fuera jefe del cuartel Río Frío y Exiquio González Llerena.

Ataque al cuartel de Río Frío

El 28 y 29 de noviembre de 1958, se desarrolló la acción en la que participó un pelotón de la columna No. 20 y fuerzas de la columna No. 6, dirigida por Efigenio Ameijeiras. El día 29 los rebeldes lograron la retirada del cuartel de la soldadesca batistiana, con lo que dieron un duro golpe al cuerpo armado de la región; además, quedó definitivamente liberada el área donde maniobró la columna 20, que es el actual municipio Niceto Pérez.

Después de este importante combate, la columna 20 mantuvo en jaque a las fuerzas enemigas con la acción que pasó a la historia, como emboscada grande, en estos días finales de la guerra revolucionaria, la guerrilla operó en los territorios desde La Aguada hasta Río Frío, y con la acción, se mantuvo al enemigo en constante asedio, lo que impidió su movimiento por la zona.

Las últimas acciones de la columna en el territorio fueron con el apoyo de las columnas 18 y 19, en la toma de la ciudad de Guantánamo, operación que culminó con la victoria rebelde, sin disparar un tiro.

Revolución en el poder

Al triunfar la Revolución en enero de 1959, las principales fuentes de ingreso se encontraban en manos de poderosos hacendados y latifundistas, entre ellos Summer Pingree Sam y los Mancebo. La población padecía de miseria y malas condiciones de vida.

Las medidas tomadas por la Revolución, en lo económico, tienen su punto de partida en las granjas agropecuarias estatales, que nacieron como resultado de la aplicación de la Primera Ley de Reforma Agraria. En el territorio, donde la mayoría de los pobladores eran labradores y atendían la actividad de la ganadería, se creó la granja Iván Rodríguez Rodríguez.

En 1960, fueron nacionalizadas grandes extensiones de tierra en las zonas de El Vínculo, Ullao, Vilorio y en las montañas; estas tierras estaban en manos, fundamentalmente, de los tres latifundistas más poderosos del territorio: míster Sham, Pascual Áreas y los Mancebo.

La nacionalización de agosto de 1960 alcanzó a los propietarios de la Cantera, situada en Sierra Canasta, mayor propiedad en producción después de las tierras, que pasó a ser la empresa Luís A. Raposo y junto a ésta, la producción y los medios de transporte con que contaban. Además, la ley se aplicó a otras propiedades menores como el café de La Inagua y la tienda mixta de Filipinas, propiedades de Kiko Rodríguez y Donaciano Martínez, respectivamente.

Durante el proceso de nacionalización ocurrieron fuertes enfrentamientos con algunos propietarios que se resistían a aceptarlo. La responsabilidad de llevar adelante esta tarea recayó en miembros del Ejército Rebelde y campesinos revolucionarios.

Educación

El desarrollo educacional, como en todo el país, era muy pobre al triunfar la Revolución; en la localidad existían sólo dos escuelas, una en Maca y otra en Río Frío, sin embargo, sólo en El Vínculo habitaban 138 niños, entre seis y catorce años, que no asistían al colegio. La población adulta era en su mayoría analfabeta.

Con la campaña de alfabetización, cambió este panorama, y se abrieron nuevas aulas en los pequeños núcleos poblacionales, se envió maestros alfabetizadores a las casas de los campesinos, se convirtieron en aulas los campamentos del Ejército Rebelde, se incorporaron maestros voluntarios procedentes de todo el país fundamentalmente de Pinar del Río y La Habana, quienes hicieron suya la tarea de alfabetizar a la población de la localidad.

Con la nacionalización de la enseñanza, el 4 de mayo de 1961, y como parte de la Revolución Cultural, la educación fue tomando un cauce positivo. Se construyeron nuevas escuelas, por ejemplo, una interna en Vilorio, dos primarias en La Inagua y dos institutos tecnológicos: el Walter Vives, de ganadería, y el Carlos Manuel de Céspedes, de agronomía.

Por el enorme esfuerzo hecho por la Revolución los avances en la educación fueron notables. Solo a un lustro del triunfo, se abrieron 39 escuelas de enseñanza primaria y 21 de educación de adultos, en el último caso para dar seguimiento a la población que se había alfabetizado.

En los años de 1970, y durante la década de los ´80, se crean los centros de nuevo tipo, en la zona de Vilorio, que recibieron a estudiantes de toda la provincia, en el plan de becas, para dar salida a un nuevo modelo pedagógico en la formación de las nuevas generaciones, la vinculación estudio trabajo. Estudiantes y profesores combinan el aula con las labores agrícolas.

Un papel importante en los centros de enseñanza creados, jugaron los estudiantes del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, que realizaron prácticas docentes en estas escuelas en el campo.

Salud

El bajo nivel de desarrollo local al triunfo de la Revolución se reflejó en la salud pública. Era ínfima la existencia de los servicios médicos. Solo un farmacéutico, radicado en Filipinas, realizaba algunas consultas y recetaba algunos medicamentos; de manera que las personas de cualquier sexo y edad al enfermarse, se veían precisadas a recorrer grandes distancias por caminos casi intransitables, en busca de asistencia médica en La Maya o Ermita.

Entre las primeras medidas tomadas por la Revolución en este campo estuvo la creación de brigadistas sanitarios, que apoyaron las campañas de vacunación antipolio y otras tareas sanitarias y en la prestación de otros auxilios.

En 1966 se inauguró en Filipinas un dispensario médico, con carácter de policlínica y capacidad para seis camas, donde se prestaban primeros auxilios y se atendía a mujeres embarazadas hasta el parto. Posteriormente se abrieron puestos médicos y nuevas áreas de salud, demostrando ya algunos avances en el sector.

Vivienda

Las zonas rurales del país heredaron del régimen anterior una situación crítica con relación a la realidad de las viviendas y el territorio no escapaba a ello. Los campesinos vivían en bohíos inhabitables, con pisos de tierra, sin servicio eléctrico, ni instalaciones hidráulicas y en la mayoría de los casos, en condiciones de hacinamiento.

Las casas habitables eran excepcionales y no pasaban de cinco o seis privilegiados de los terratenientes y latifundistas, “casas de campo” para vacacionar o cuando estos señores querían controlar de manera directa sus negocios. Así por ejemplo en lugares como Vilorio existía solo una casa con estas condiciones.

En este aspecto no hubo grandes beneficios inmediatos para el territorio, pues las casas en buenas condiciones, propiedades de los explotadores, fueron nacionalizadas y convertidas en instalaciones estatales al servicio de la población. Así, la casa de Mancebo, en Casimba, fue utilizada para instalar oficinas que controlaban diversas actividades; de igual manera la casa de míster Sam, ubicada en San Andrés, pasó a ser una casa de visita.

La solución de la capacidad habitacional se expresó en la construcción de nuevos asentamientos poblacionales, ajustados en lo fundamental, a los intereses económicos relacionados con la creación de granjas estatales del pueblo, como la Iván Rodríguez, que en estos primeros años fomentó la construcción de viviendas en Vilorio, Santa María y otros lugares, para beneficio de muchos campesinos y obreros que trabajaban en la granja.

El mayor logro, en este sentido, fue la construcción del poblado La Yaya, que concentró a los habitantes de diversas partes de la zona, fundamentalmente, los que serían afectados por la construcción de la presa que almacenaría importantes volúmenes de agua en beneficio del plan agrícola que se diseñó en la región vinculado con la citricultura.

El vecindario se convirtió en un verdadero centro poblacional, con todas las condiciones de una ciudad y pasó a ser, por la implementación de la nueva división político administrativa de 1976, la capital del municipio.

Central de Trabajadores de Cuba (CTC)

Por el trabajo del [M-26-7]] y el Ejército Rebelde, el 8 de marzo de 1959, dada la orientación de Julio Camacho Aguilera, se formó el primer sindicato en la región, la patronal de chapeadores, carpinteros y vaqueros, que lo encabezaron Nicolás Favier (secretario general), Luis Mariano Estévez (organizador), Ambrosio Herrera, (secretario de actas) y Marcenio Delgado (financiero).

Con la creación de la dirección municipal de la CTC en 1976, se produjo un reagrupamiento de los obreros según el sector donde laboraban, y en su primera asamblea municipal salió electo como secretario general René Cardona. Otros secretarios fueron Fernando Álvarez y Erineldo Socarrás.

Comités de Defensa de la Revolución (CDR)

En esta constante labor de estructuración social y combativa, surgen al llamado de Fidel Castro para la vigilancia revolucionaria en cada barrio, zona o cuadra. A partir de entonces, se inició un arduo trabajo de organización que permitió fundar doce seccionales de los CDR en Sabana, Vilorio, Filipinas, Limones e Higuereta, entre otros. Estos seccionales tenían la función de orientación a los cuarenta comités de barrio y a los cederistas que lo integraban.

En su papel de apoyo a la Revolución, los CDR realizaron múltiples tareas, en las que se destacaron las agrupaciones zonales de Limones, La Higuereta, Arroyo Naranjo, ente otros. La organización cederista fue sufriendo cambios en su estructura, buscando un mejor desarrollo y control.

Federación de Mujeres Cubanas (FMC)

Fundada el 23 de agosto de 1960, comenzó a organizarse en el territorio en los meses de agosto y septiembre del propio año. Las primeras delegaciones se crearon en San José, Río Frío, Vilorio y Limones, y más adelante en otras zonas. Estas delegaciones no rebasaban la cifra de cincuenta asociadas.

La profunda y efectiva labor político-ideológica permitió el incremento en número de las federadas, lo que posibilitó que en 1961 se crearan nuevas delegaciones como la de San José 1, San José 2, Cueva del Toro y Canabacoa; en 1962 surgen Bejucal, Maca Abajo, Arroyo Negro e Iguanábano. Ya en 1965 existían grandes bloques: Río Frío con tres delegaciones, San José y Limones con dos, además de cinco delegaciones directas.

Asociación Nacional de Agricultores Pequeño (ANAP)

Una tarea primordial en los primeros años de revolución fue el logro de la alianza obrero campesina como base esencial del poder proletario, de ahí la constitución en 1962, de esta organización en el territorio, zona eminentemente agrícola, lo que garantizó mejorar las formas productivas, la protección a los campesinos y mayores aportes a la sociedad en su conjunto.

La génesis de esta organización está en la fundación de bases y asociaciones campesinas, que se convirtieron en cooperativas de créditos y servicios CCS y como derivación de estas, las cooperativas de producción agropecuaria CPA. Se estructuraron un total de veintiocho bases campesinas, que debido a un incorrecto control del trabajo fueron disminuyendo hacia finales de la década de 1960.

La primera cooperativa en constituirse fue la “Frank País García”, el 29 de diciembre de 1980, en el cuartón de Palma Mocha. Contaba con 33 socios, que atendían un área de 71,18 caballerías, dedicadas fundamentalmente a la producción de café y la presidió Mariano Iríbar Esta cooperativa se mantiene produciendo hasta la actualidad.

Actualmente existen varias CCS, distribuidas en: La Yaya Campesina, “Renato Guitar”; Sabana, “Humberto Benítez”; El Sitio, “Antonio Guiteras”; El Silencio, “Sabino Pupo”; El Descanso, “Jesús Correa”; El Tibet, “Agustín Rodríguez”; La Higuereta, “Miguel Betancourt”; San Román, “Gilberto Isalgué”; Filipinas, “Niceto Pérez”; Palma Mocha, “Ramón López”; Bejuquera, “Lino Álvarez”; La Cueva, “Luis Ramírez”; Maca Arriba, “José Despaigne”; Arroyo Negro, “Braulio Socarrás” y en la Tontina, “Camilo Cienfuegos”.

Los lugares donde se constituyeron cooperativas se identifican por la existencia de pequeños poblados, construidos con características comunes.

Economía

El territorio, sentó sus bases luego del triunfo revolucionario, en la producción ganadera y agrícola, además de que cuenta con una cantera, un banco de arena, produce bloques para la construcción, tiene una empresa de desmonte y construcción, mantenimiento de viales y caminos de montañas, producción de harina, así como establecimientos comerciales y de servicios a la población, sucursal bancaria, servicios a la vivienda.

El sector agropecuario cuenta con la Empresa Pecuaria Iván Rodríguez, la Empresa Citrícola y otras que aseguran a la población la producción de leche, carne, cítricos, así como café y frutos menores.

En 1975 se construyó la presa La Yaya, embalse que puede almacenar 160 millones de metros cúbicos de agua y que se utiliza para el regadío de la producción citrícola; además se incrementó un criadero de tilapias y otras especies de peces para la alimentación de la población.

Junto a la Empresa Citrícola de Vilorio se creó, en 1979, el ya referido, plan la Escuela en el Campo, gigantesco proyecto que permitió utilizar una gran fuerza estudiantil en la atención cultural en las plantaciones citrícolas.

El plan citrícola llegó a clasificar como el más grande de la provincia y uno de los más importantes en el país, pues se hicieron inversiones en el sistema de riego para llevar el agua a las zonas de cultivo, se trabajó en el aseguramiento de las condiciones aerotécnicas y se puso en funcionamiento una planta beneficiadora de cítricos, todo lo cual permitió el suministro de alimentos a la población y la producción de fondos exportables.

Se desarrolló la ganadería, transformándose la granja en Empresa Iván Rodríguez, de gran importancia económica, cuya expresión más sobresaliente fue el incremento de vaquerías mecanizadas. Se creó un centro de recría de ganado equino con propósitos exportables. La siembra de una gran extensión de pastos naturales destinados a la alimentación de las masas ganaderas, es ejemplo del incremento productivo de la localidad.

Periodo Especial

En el territorio, como en todo el país, se hizo sentir el impacto del Período Especial que generó carencias en la alimentación, problemas de transporte, ausencia casi total de la distribución de ropas y calzados, agravamiento de la situación de la vivienda, escasez de productos tan necesarios como el jabón, estrechez material en los servicios educacionales y de salud, incluyendo falta de medicamentos.

Las principales empresas del territorio se vieron afectadas seriamente para el cumplimiento de los planes económicos, entre ellos los de carne, leche y viandas, con el agravamiento que provocaron eventos climatológicos, como intensas sequías y huracanes; lo que obligó al municipio a cambiar sus planes y tomar nuevas variantes para enfrentarlos.

La creación de diez unidades básicas de Producción Cooperativa UBPC en el territorio, modificó las condiciones de trabajo e ingreso de los obreros de granjas estatales, al permitir la vinculación del hombre al área, en busca de mayor eficiencia, y hacerlos sentir dueños de las tierras, lo que disminuye el éxodo hacia las ciudades.

Un paso importante en esta etapa, lo constituyó la creación del Contingente Agrícola II Frente Oriental Frank País, con varias columnas integradas fundamentalmente, por militantes de PCC y la UJC, con lo que, si bien no fueron cubiertas en su totalidad las necesidades alimentarias de la población, garantizó la solución de parte de ellas, al poder ofertar productos como viandas y hortalizas.

Se logró el bombeo de agua de la prensa, facilitando que llegue en menor tiempo a la cabecera municipal y al asentamiento de Casimba, en la montaña.

Batalla de Ideas

La Batalla de Ideas es un proceso renovador que amplía las oportunidades del pueblo cubano en el afán del Estado por la consolidación de una cultura integral y al alcance de todos, y que está fundamentada en la lucha ideológica contra la subversión y la política agresiva del imperialismo hacia la nación.

En el municipio Niceto Pérez resultó evidente con la creación de salas de televisión en los asentamientos de: Palma Mocha, El Tibet, Bella Vista, Babujal, Maca Arriba, Arroyón, Tropezón, La Jagua, San Poll, Ojo de Agua, San Fernando, Bejuquera, Washington, La Cueva y María Luisa.

Se han formado más de 74 instructores de artes que conforman la brigada José Martí; se crearon dos bibliotecas públicas ubicadas en los consejos La Yaya y Casimba, y cuatro salas de video en los asentamientos Vilorio, Ullao, Casimba y La Yaya.

Como parte de la tercera revolución educacional. Se electrificaron todas las escuelas de la montaña; 30 de ellas por el sistema fotovoltaico, y se equiparon con 241 equipos de televisión, 109 de video y 154 computadoras.

Se establecieron otros programas, como la formación de trabajadores sociales; el módulo de alimentos, programa de mucha sensibilidad humana, que permitió llegar a los niños bajo peso. Se logró el bombeo de la prensa facilitando que llegue en menor tiempo a la cabecera municipal y al asentamiento de Casimba, en la montaña. Como parte de la Batalla de Ideas, en 2003 se produjo la apertura de cuatro sedes universitarias municipales para cursar las carreras pedagógicas, de salud, humanísticas y de Cultura Física. En 2014 estas se integran en el Centro

Universitario Municipal (CUM)

El desarrollo de la Educación Superior en el territorio reviste significativa importancia para el desarrollo local.

Bajo estos conceptos de lucha y de ideas, materializados en los diferentes programas de la Revolución, la movilización activa del pueblo nicetense ante las tareas de la patria y bajo la dirección del Partido, continúa el avance del municipio Niceto Pérez García, haciendo crecer la historia en cada combate.

Fuentes

  • Archivo del Departamento de Historia de la ANAP Nacional. Actas de Reuniones, # 1, enero17 de 1937]: Constitución de la Asociación Campesina de San Juan del Vínculo.
  • Alonso Coma, Ismael. Historia de Guantánamo. Editorial El Mar y la Montaña, 2018.
  • Barreiro, José. Panchito. Cacique de Montaña, Casa de las Américas, 2016.
  • Centro de Documentación del CC del PCC. Cronología. 25 años de Revolución. Editora Política, La Habana, 1987.
  • Colectivo de Autores. Descendientes Aborígenes en la provincia de Guantánamo. Revista Managüí, Sección de Historia, Provincia Guantánamo. Año III, Nro.8, 1988, p.25-33.
  • Colectivo de autores: Diccionario Enciclopédico Militar de Cuba. Ediciones Verde Olivo, 2001.
  • Colectivo de autores: Frank en la Memoria. Editora Historia, La Habana, 2012.
  • Colectivo de Autores: Síntesis histórica del municipio Guantánamo. Editorial El Mar y la Montaña.
  • Díaz Bardají, Vivian. Ideología y Movimiento Obrero en Guantánamo. [1888]]-1955. Tesis en opción al grado científico de máster en Estudios Sociales. Escuela Provincial del PCC “Israel Reyes Zayas”. Guantánamo, 2010.
  • García González, Manuel y Vivian Díaz Bardají. Veteranos. Esperanzas y olvido. Editorial El Mar y la Montaña. Guantánamo, 2012.
  • [Hardy Rivera]], Ángel. Archivo Científico. Museo Municipal, La Yaya, 1991.
  • Hernández Barrientos, Iralvis. La composición social del Movimiento 26 de Julio en Guantánamo. La clandestinidad en el período 1955-1958. Tesis en opción a la categoría de Máster. Escuela Provincial del PCC “Israel Reyes Zayas”. Guantánamo, 2008.
  • Izquierdo Canosa, Raúl. El Despojo de un triunfo, 1898. Ediciones Verde Olivo, Ciudad de La Habana, 1998.
  • Guerra Bueno, Ladislao. El ferrocarril de Guantánamo. Editorial El Mar y la Montaña, 2010.
  • Guerrero, Pedro. “Don Pedro de Hornedo”. Revista Managüí. Año II, No. 9, 1989.
  • M. Dacal y M. Rivero de la Calle: Arqueología aborigen de Cuba. Editorial Gente nueva. La Habana, 1984.
  • Martí, José. Diario de Campaña. Casa Editora Abril. La Habana, 1996.
  • Mateo Domingo, Alfredo. Historia de la División Político-Administrativa. (1607-1976). Concurso 26 de Julio. MINFAR, 1977.
  • Sánchez Guerra, José. Conflictos en Guantánamo 1959-1970. P 35. Premio Regino Eladio Boti, 2019.
  • Sánchez Guerra, José y Wilfredo Campos Cremé. La batalla de Guantánamo. Editorial El Mar y la Montaña. Guantánamo, 2018.