Domingo Rosillo del Toro

Domingo Rosillo del Toro
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NombreDomingo Rosillo del Toro
Nacimientooctubre de 1878
Orán, Bandera de Argelia Argelia
Fallecimiento28 de noviembre de 1957
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
OcupaciónPiloto

Domingo Rosillo del Toro. Piloto protagonista de las primeras historias de la aviación en Cuba. Ilustre pionero de la aviación.

Síntesis biográfica

Nacido en Orán, Argelia, en octubre de 1878, era hijo de padres españoles. Traído desde muy joven a La Habana, su afición por remontar las nubes trepado en un aeroplano comenzó a mostrarse desde muy pronto.

Con la ayuda de buenos amigos viajó a París donde pudo graduarse como piloto aviador, con honores y felicitaciones, el 22 de octubre de 1912

La Comisión Deportiva Aeronáutica le concede el carné número 974, que lo convierte, al mismo tiempo, en el segundo aviador cubano. El primero sería Agustín Parlá y Orduña, graduado seis meses antes, en Miami.

No pasará mucho tiempo para que realice su primera hazaña al volar sobre una asombrada Habana el 31 de marzo de 1913.

No obstante este importante triunfo, el joven piloto aguarda con impaciencia otra oportunidad. Esta le llega cuando el Ayuntamiento de La Habana establece un premio para quien efectúe por vez primera el temerario vuelo Cayo Hueso-La Habana, luego de varios intentos fracasados de reconocidos pilotos de otros países.

De inmediato, el intrépido aviador se entrega en cuerpo y alma a la preparación del colosal salto, considerado entonces, con razón, una empresa de locos o suicidas. Parlá será su rival.

En franca competencia, Rosillo llega primero a tierra cubana, acompañado por buques, cuando en poco más de dos horas, atraviesa el estrecho de La Florida en su rudimentario avión, aquel histórico 17 de mayo de 1913.

Aquella fue, sin duda, una de las grandes proezas de la aviación en sus primeros tiempos. El memorable vuelo de Rosillo marca un importante hito en la historia del transporte mundial, y para repetirlo la aviación norteamericana necesitó cinco largos años.

Es justo reconocer también como victorioso de este muy bien llamado Vuelo de los Audaces, a Agustín Parlá, quien participó en la justa, pero por desperfectos del motor de su hidroplano se vio impedido de salir.

Valiente como pocos, Parlá, solo y sin brújulas, repetiría aquel temerario vuelo dos días después, el 19 de mayo, trayendo la bandera que Martí llevaba por la Florida cuando recaudaba dinero para la Revolución.

Domingo Rosillo proseguirá una tras otras sus gestas, como cuando emprende un recorrido por toda Cuba a bordo de su avión Morane, y participa en una competencia que tiene como objeto realizar un vuelo continuado de doscientas millas, en el que resulta también vencedor, pero, cosas de la época, el premio de tres mil pesos jamás llegó a sus manos.

Como afirmara el doctor Tomás Terry en su bien documentado libro El correo aéreo en Cuba, por esos días llegaban a su límite las posibilidades que le ofrecía el medio a la capacidad y aspiraciones de este extraordinario piloto, por lo que a fines de 1918 acepta la oferta de profesor de la Escuela de Aviación de Barcelona, de la que después sería su Director.

Con el estallido de la Guerra Civil Española, Rosillo regresa a Cuba.

Al conmemorarse el 17 de mayo de 1938 el aniversario 25 de su colosal vuelo Cayo Hueso-La Habana, se emite un sello y se le brinda la oportunidad de realizar el mismo recorrido en un cuatrimotor.

Sin embargo, ni siquiera este homenaje pudo aliviar su difícil situación económica, a tal punto que el respetado piloto tuvo que sentarse en una silla de tijera en los portales de la tienda El Encanto, junto a una mesa donde había colocado su retrato de mejores días, para vender allí, por unos centavos, sobres con su sello y su firma.

Con posterioridad a Rosillo se le nombra Capitán Jefe del recién creado Cuerpo de Aviación de la Cruz Roja Nacional.

Muerte

El 28 de noviembre de 1957 fallecía en La Habana Domingo Rosillo ostentando ”Las Alas” que lo consagraban como un genuino héroe y con las más alta distinción de la República de Cuba, cuando el presidente de la Cruz Roja de Cuba dispuso ascenso póstumo a Teniente Coronel.

Fuente