Historia del municipio Nuevitas (provincia de Camagüey)

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Historia

Tres kilómetros al este del actual emplazamiento de la ciudad de Nuevitas, entre 1514 y 1515, en la ensenada del Guincho, dentro de la bahía de Nuevitas, Diego Velázquez fundó la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, en el cacicazgo de Mayanabo, con orden de nombrar un Ayuntamiento que ejerciera la autoridad sobre toda la villa y establecer una parroquia que se dice, inicialmente, fue atendida por un clérigo traído de Baracoa.

Después de la matanza de Caonao, en la que Pánfilo de Narváez cometió un verdadero genocidio contra los aborígenes del lugar, estos reaccionaron arrasando con los sembrados y quemando el caserío, lo que provocó un nuevo peregrinar de la villa, esta vez, a un lugar entre los Ríos Tínima y Jatibonico, lugar donde se estableció hasta nuestros días con el nombre de Camagüey. En 1516 se decidió el traslado de Puerto Príncipe hacia Caunao, y en el lugar se dejó solo una pequeña guarnición para vigilar la costa y mantener las comunicaciones. No obstante, en el agreste punto de El Chorrito, al sur de Punta del Guincho, siguió existiendo mezclado con la aldea aborigen un núcleo de pescadores. Allí debió desarrollarse una economía pesquera y algún comercio de rescate. Mientras en la costa, Pedro Medrano Socarrás, resolvió ceder legua y media de su hacienda en la ensenada del Guincho para establecer aquí una nueva ciudad, propuesta que conoció el ayuntamiento el 20 de noviembre de 1789, mientras el 25 de mayo de 1821 fue aceptada la propuesta.

No es hasta entrada la segunda mitad del siglo XVIII que la bahía de las Nuevitas comienza a cobrar importancia como fondeadero, al crecer el comercio del territorio. La tradición señala que, hacia 1775, se «funda» ―o, mejor dicho― se estabiliza un poblado en Punta del Guincho: Pueblo Viejo, a partir del antiguo caserío de pescadores.

En 1780 se habilita Nuevitas para el cabotaje. Pocos años más tarde ya existía un portezuelo en el estero del Bagá, con su correspondiente villorrio; y en 1789 comienza a fomentarse, en el estero de Ginferrer, en la ensenada del Guincho, otro asentamiento poblacional.

Para su comercio y comunicaciones, Puerto Príncipe prefirió utilizar en sus primeros siglos, dos embarcaderos en la costa norte: El Jigüey y La Guanaja, ambos en el actual municipio Esmeralda. Aunque menos idóneos que el Puerto del Príncipe (Nuevitas), se hallaban más cerca de la Villa.

En 1801 los ingleses atacan el Bagá y lo destruyeron, las familias se dispersan. En 1817 se "funda" el pueblo del Bagá, que al año siguiente se declaró colonia. En el propio año se funda también San Miguel de Nuevitas. En ambos casos, contribuyeron a poblarlos inmigrantes de la Florida y Nueva Orleáns.

Una tormenta arrasa al Bagá y a San Miguel en 1821. Muchas familias se mudan a la ensenada del Guincho; también lo hacen otras 21 de Pueblo Viejo. Se aprueba entonces oficialmente el establecimiento de un poblado frente a la ensenada del Guincho.

En 1824 casi todos los habitantes de Pueblo Viejo y la mayoría de los del Bagá se habían trasladado al Pueblo Nuevo, al que se le da el nombre de Caridad del Guincho y San Fernando de Nuevitas, indistintamente. Esto ocasionó un pleito con el Bagá, que pretendía también ser la única población y cabecera de ese nombre, que se había ordenado fundar ya en 1800.

Las circunstancias geográficas superiores de la Caridad del Guincho hicieron que allí se establecieran definitivamente ciudad, puerto, aduana y demás dependencias públicas, sin perjuicio para el Bagá y San Miguel.

El 28 de febrero de 1828, el Capitán General de la Isla decretó que el Ayuntamiento radicara precisamente en aquel sitio. Pueblo Viejo sucumbió definitivamente.

La autorización oficial para el establecimiento de la ciudad de San Fernando de Nuevitas fue por Decreto Real de fecha 28 de febrero de 1828 y la categoría de ciudad le fue concedida por el monarca español en el año 1846. Fue el 28 de febrero de 1828 por acuerdo entre el presidente gobernador, el capitán general y el superintendente general, subdelegado de la Real Hacienda de la Isla de Cuba, que se determinó oficialmente que la Villa fuera ubicada en la ensenada del Guincho, lo que resolvió los litigios por el asentamiento definitivo y dio paso a lo que dos décadas después se convertiría en la ciudad de Nuevitas.

Cada 28 de febrero se rememora este hecho que contrae el tiempo y nos embriaga de una dulce sensación de eterna pertenencia, así el pueblo espera deseoso la salida del dragón Fernando, mascota de la Semana de la Cultura, para iniciar los festejos en saludo al aniversario de la fundación de la Villa de San Fernando de Nuevitas. A partir del reconocimiento de la ciudad de manera oficial, comenzó a explotarse el puerto como punto de entrada y salida de buques con mercancía y pasajeros, y junto a la construcción del ferrocarril Nuevitas-Camagüey a mediados del Siglo XIX, la localidad no sólo experimentó un crecimiento poblacional sino también de la vida económica, social y cultural.

Luchas de liberación

El comando que ataca el Palacio estuvo formado por 50 hombres al mando de Carlos Gutiérrez Menoyo y Faure Chomón. Este grupo debió ser apoyado por otro compuesto por 100 hombres, cuya misión sería ocupar los edificios más altos de los alrededores y desde esas posiciones hacerse fuertes y apoyar así la dirección principal del golpe. Esta parte del plan nunca se cumplió, lo que en buena medida propició el fracaso de la acción.

El máximo inspirador del hecho cayó en la toma de Radio Reloj, no sin antes dar a conocer parte de una alocución dirigida al pueblo cubano, alocución que es interrumpida por empleados de la planta. Días más tarde la traición siguió sumando mártires a la causa cubana. El Directorio Revolucionario sufrió un duro golpe; casi toda su dirección cayó en el empeño. Pero la comprensión y el compromiso para con la patria siguieron guiando a los que continuarían la lucha.

Tierras camagüeyanas conocieron de las inquietudes e ideales de independencia del joven Faure Chomón Mediavilla, estudiante del Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad capital, centro estudiantil donde se fraguaron revolucionarios de la talla de Jesús Suárez Gayol. Se imponía reanudar la contribución a la lucha armada. La difícil y riesgosa lucha urbana, cobraba un alto precio.

La Sierra Maestra devino en cuartel general de jóvenes como Adolfo Nuñez León, que encabezados por Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio lo empeñaron todo por alcanzar la victoria y cumplir con el programa anunciado por Fidel en su alegato La Historia me absolverá. Cuba estaba resuelta a derrocar al tirano. La expedición La Expedición de Nuevitas, conducida por el comandante Faure Chomón y el Directorio Revolucionario, clasifica dentro de las acciones clandestinas del Directorio de mayor éxito y connotación en la última gesta por la conquista de la definitiva independencia. Las armas que trajo fueron usadas en la apertura de un frente insurreccional en la cordillera del Escambray, armas que vinieron además a reforzar la lucha en la ciudad de La Habana.

El 8 de febrero de 1958 se produce el desembarco, sin mayores contratiempos, sin lamentar una pérdida humana y sin afectar el valioso cargamento. Los propósitos fueron cumplidos. En la expedición intervienen tres embarcaciones que desde La Florida, Estados Unidos, trasladan a expedicionarios y armas.

Las citadas embarcaciones fueron el Scapada, el San Rafael y el Yaloven. Entonces, ¿cómo no denominar a la expedición por uno de los nombres de las embarcaciones que participaron, según la usanza o la tradición, por decirlo de alguna manera? La explicación la da el propio comandante Faure Chomón, en entrevista realizada en Santa Rita de Nuevitas, por la investigadora Lilian Aróstegui:

Por eso yo no digo la expedición del Scapada, sino expedición de Nuevitas, es la síntesis de todo, porque el Scapada llegó a las Bahamas, o puede ser la del San Rafael que vino de las Bahamas hasta acá. Fue una expedición en la que intervinieron tres barcos, donde hubo transbordos y el desembarco final se produce con el Yaloven que era de Nuevitas.
Obelisco: La Expedición de Nuevitas

Por ello, lo más justo es llamarle la Expedición de Nuevitas, pues este era de Nuevitas y los pescadores también.

De aquí llegamos al Escambray y se produce la apertura del frente del Escambray. Esto es parte de la historia de la Revolución en Camagüey, no solo por lo que hicimos aquí, sino allí, es justo eso.

Desde el exilio, Faure Chomón conduce los preparativos de la expedición, allí se produce un reencuentro con alguien identificado con la lucha, a quien los sucesos de Palacio, la muerte de José Antonio y su no participación personal en el asalto, le han creado una deuda para con su generación y su patria, por lo que de inmediato solicita su incorporación a la lucha y al Directorio.

La cooperación encontrada en Armando Garrido, antiguo compañero de aulas de Faure, fue importante para los destinos de la futura expedición. Armando pertenecía a una familia adinerada, que poseía una vivienda en lo que hoy se denomina La Pequeña Habana, en la ciudad de Miami.

Dicha vivienda sirvió como garantía para el alquiler de la primera embarcación usada en la expedición, dado el caso que esta se perdiera por alguna razón.

Yaloven

Además, es utilizado el segundo barco, propiedad del padre de Armando, el cual hace la trayectoria desde Las Bahamas hasta Nuevitas; esto garantizaba cierta seguridad, al ser este como el Yaloven, conmatriculado en Nuevitas y contar además el San Rafael con un dueño de una posición social y económica que garantizaba confiabilidad para las autoridades de aquel entonces.

Lo narrado, sin dudas trajo consigo, en muy buena medida, que la decisión sobre el lugar del desembarco fuese finalmente Nuevitas. Otra importante razón tiene que ver con el conocimiento de la zona por parte del jefe de la expedición. Sobre el proceso de la toma de la decisión refiere el Comandante Chomón, en la propia entrevista:

Nosotros teníamos una buena organización en el Escambray y en Las Villas y no hay dudas de que estuvimos analizando la posibilidad de desembarcar por el norte o por el sur de Las Villas.
Al ser de Camagüey y conocer a Camagüey hacen que se vinculen a nosotros recursos y compañeros que son los ideales para resolver esto y que no los teníamos en otro lugar.

El desembarco se produce definitivamente por Camagüey, en la playa conocida por el nombre de Santa Rita. Este poblado constituye un pequeño y humilde asentamiento, distante unos dos kilómetros aproximadamente de la ciudad de Nuevitas y por supuesto dentro de la bahía de igual nombre. Como apunte de interés, a la vista del sitio en cuestión, es fundada la otrora Villa de la Santa María del Puerto del Príncipe. La organización y ejecución de la acción fueron aseguradas por una absoluta discreción. Sus preparativos fueron inteligentemente compartimentados.

A pesar de su complejidad una parte muy importante del plan había sido cumplida con éxito. Un reto no menos decisivo y en extremo peligroso quedaba por delante. Hacer llegar las armas y los expedicionarios a su destino final. Decisiva colaboración fue prestada por Abel Cabalé, quien laboraba en aquel entonces en la planta de leche llamada La Vaquita, en la ciudad de Camagüey. Abel realizaba viajes cotidianos, recogía la leche que posteriormente sería procesada en dicha fábrica.

Esto le permitía viajar sin la menor sospecha por la ruta Nuevitas-Camaguey, ruta que solía transitar. Además de esta magnífica cobertura, Cabalé disponía de una casa en la playa de Santa Rita. En entrevista realizada en el lugar de los hechos un tiempo antes de morir, Cabalé dio las siguientes consideraciones sobre los sucesos.

El desembarco se produjo esa misma noche. Ya yo tenía mi camión preparado allí. A las 10:40 pasado meridiano llegaron a la casa. [...]
Las armas más livianas me las ponen adelante, porque yo voy arriba del camión a cargar y quisiera dar un solo viaje, porque un solo viaje puede salir bien, pero ya 2 viajes es más difícil. Entonces lo hicimos así, empezaron a cargar y a cargar y yo acomodando, terminamos a la 1 de la mañana de hacer el trasbordo del barco para mi camión. [...]
La distancia del muelle al camión era de una cuadra corta, una cuadra chiquita; en aquel entonces, había muy pocas casas en Santa Rita, habría unas treinta o treinta y pico, no había más; hoy es un pueblo lo que hay allí. Las armas fueron del muelle a mi camión, el camuflaje eran las botijas mías de leche, entonces las pusimos arriba como si fuera una carga de leche.

Pasan la noche en la vivienda de Cabalé un grupo de 13 expedicionarios, que se encargan de la custodia de la valiosa carga. Faure y dos compañeros lo hacen en Nuevitas. A las 7:30 de la mañana sale Cabalé de la playa para Camagüey; en esos momentos aún los automóviles que trasportarían al resto de los compañeros no habían llegado.

El traslado transcurre sin contratiempos. Arriba a Camagüey a las 9:15 de la mañana, parquea el camión frente a su vivienda cita en la calle Sociedad Patriótica número 8 del Reparto La Caridad. A las 4:00 de la tarde se presentan en su casa Gustavo Machín (quien sería mártir de la guerrilla boliviana del Che), y Guillermo Fernández, con el propósito de trasladar la carga hasta una quinta llamada La Blanquita, en las afueras de la ciudad.

Allí fueron descargadas las armas por parte de los expedicionarios, que ya a la hora del arribo del camión se encontraban en el lugar. Las armas destinadas a la ciudad de La Habana se trasladaron en el expreso del ferrocarril, por una tripulación integrada por trabajadores pertenecientes al Directorio, y aquellas que posibilitaron la apertura del frente del Escambray, fueron conducidas por la mismísima carretera central, por un grupo al mando de Chomón, para lo cual se montó un sistema de seguridad que posibilitó el éxito de la operación.

Las armas llegan al Escambray el 13 de febrero, aniversario de la caída de Rubén Batista Rubio, primer estudiante caído y convertido en mártir en la lucha contra el dictador Fulgencio Batista. De las palabras de Faure en la entrevista hecha por Aróstegui y el autor, cito:

Al entrar al Escambray le rendimos homenaje recordándolo y salimos.

Varios sectores sociales intervienen en los preparativos y ejecución de la acción: obreros, profesionales, estudiantes, pescadores, donde se incluyen abogados, médicos. No es hasta que triunfa la Revolución que se conocen los detalles de la expedición, lo que constituye motivo de orgullo para sus participantes. En la ciudad de Camagüey, varias viviendas acogen a los expedicionarios. El tesón puesto, el empeño de los ejecutores de esta importante acción estuvo matizado por la voluntad del pueblo cubano de dar un golpe definitivo a la cadena de regímenes caracterizados por la opresión y el servilismo a los intereses imperialistas.

Curiosidades históricas

Ballenatos de Nuevitas

Testigos de movimientos tectónicos ocurridos en esta área de la provincia, Los Ballenatos, surgen de entre las aguas de la había de Nuevitas. Son tres islotes que vistos desde la ciudad alta parecen pequeñas ballenas. Su relieve es típico de zonas emergentes, se observan acantilados, con huellas de la presencia del mar, incluso en sus mayores alturas, donde se encuentran fósiles marinos de caracoles y corales.

Constituidos por rocas calizas, pueden verse procesos cársicos que originan grietas, grutas, nichos. Predominan formaciones vegetales tropicales y se destacan los manglares, bosques secos o de matorral xeromorfo costeros y los siempre verdes micrófilos; son del tipo huracanados con formaciones compactas, para contrarrestar el efecto de los fuertes vientos que predominan allí casi todo el año. Los Ballenatos han sido declarados área protegida en la categoría refugio de fauna, por los valores que atesoran, entre ellos, una subespecie local, vistosa y extraña, la Anolis Jubar Ballaenarum, una lagartija con cresta.

También sobresalen sus poblaciones de iguanas e insectos y las aves acuáticas y migratorias que allí anidan. Por estar considerada como una zona de alta fragilidad ecológica y con una rica biodiversidad, dada por sus características geológicas y los procesos eólicos y costeros que se observan y por la belleza natural que los acompaña, son estas pequeñas islas el mayor orgullo de los nueviteros. Se les conoce como Ballenato del Medio –el de mayor altura, con 54 m sobre el nivel del mar–, Grande y Chiquito.

Leyenda del ingenio Santa Isabel

Santa Isabel, «el ingenio que nunca molió». A unos diez metros de la carretera que une a Nuevitas con San Miguel, en plena y abrumadora llanura camagüeyana, se levantan impertinentes, con pretensiones de eternidad, los restos calcinados del controvertido ingenio Santa Isabel. A unos diez metros de la carretera que une a Nuevitas con San Miguel, a través del llamado Entronque de Lugareño, y en una de las márgenes del río Saramaguacán, se encuentran los restos calcinados del controvertido ingenio Santa Isabel. Una valla anuncia a los visitantes el lugar donde se encuentran:

Ingenio Santa Isabel del Castillo. Perteneció al mayor general Ángel Castillo Agramante. Fue destruido por los españoles en 1868.

Cuentan que una mañana de 1865 el Ingenio Santa Isabel que todavía no se llamaba Santa Isabel brillaba como un diamante. Y en realidad lo era; aquella fábrica, construida con la más moderna tecnología para la producción azucarera, constituía la Joya más preciada del clan de los Castillos Agramonte, distinguidos miembros de la riquísima sacarocracia camagüeyana que, tres años después, se levantarían en armas tras la bandera independentista de Carlos Manuel de Céspedes.

Pero, aquella inolvidable mañana, la guerra aun parecía un sueño lejano y Ángel Castillo Agramante, el propietario principal del ingenio, sonreía satisfecho, aunque melancólico, anta la belleza mecánica destinada a moler caña de azúcar. En su mente revoloteaba el posible apelativo con que bautizaría a la fábrica, y el nombre de Doña Carmen, su desafortunada esposa muerta cinco años antes, cuando apenas sobrepasaba la mayoría de edad, le seguía pareciendo el mejor homenaje para la difunta madre de su hija Isabel.

Unos minutos antes de que comenzara la ceremonia da inauguración, Ángel Castillo Agramonte llamó a su cuñado, Juan Bajés y Montaquet, hermano de Doña Carmen y codueño del ingenio, y le consultó el nombre con el cual sería definitivamente conocida la fábrica de azúcar. A las diez en punto de la mañana, en una engalanada carroza tirada por dos alazanes de cuello perfecto, llegaron al ingenio la pequeña Isabel Castillo Agramonte y Bajés, acompañada por Doña Concepción, la esposa de Don Juan un párroco de vientre abultado según las malas lenguas por su afición a la cerveza, especialmente traído desde el Camagüey para bendecir la nueva propiedad.

Muchos son los visitantes que llegan para ver estas bellas ruinas donde su pequeña torre de calderas construida de inmutables ladrillos rojos; sigue de pie para vencer las lluvias, fuertes vientos y al señor tiempo, cautiva a todos sus admiradores; y seguirán con la vista el canal por donde, alguna vez, corrió el guarapo, ¿o la sangre?

Desarrollo económico

La importancia de Nuevitas, desde 1828 provincia marítima de Cuba, se consolidó a partir de 1846, con el ferrocarril concluido en 1851 que la unió a Puerto Príncipe. Así, pasó a ser en ese propio año una de las jurisdicciones de la división administrativa del siglo 19.

En 1878, se convirtió en término municipal de la recién creada provincia de Puerto Príncipe. El presente municipio de Nuevitas, el más pequeño del territorio, limita al norte con el Canal Viejo de Bahamas; al sur y este, con Guáimaro; y al oeste, con Minas.

En el Siglo XX, Nuevitas devino una relevante vía comercial. Los puertos de Tarafa (hoy Puerto Angola) y Pastelillo cobraron fuerza económica, sin que ello repercutiera en mejoría alguna para la ciudad.

Las características del puerto y otros factores determinaron que la Revolución incrementara el desarrollo industrial de ese municipio. La pequeña ciudad portuaria comenzó a crecer con los microdistritos, las empresas de Fertilizantes Nitrogenados "Revolución de Octubre" (EFRO) y de Producción de Alambres de Púa y Electrodos, la Fábrica de Cemento "26 de Julio", la Termoeléctrica "10 de octubre", etc.

El desarrollo del puerto, de la pesca y de otras actividades marítimas caracterizan la economía nuevitera. La actividad pesquera abarca crustáceos (langosta, camarón, cangrejo), moluscos (ostión, almeja), y la captura de macabí, pargo, cubera, ronco, serrucho, etc.

En su bahía se alzan los Tres Ballenatos. Estos están a continuación del otro. Tienen su vegetación e incluso una reducida población animal. Cientos de iguanas viven y se desarrollan allí, así como la Anoris ballenatus, especie de lagartija única en el mundo, cuyo rabo semeja la hoja fina y alargada de una planta. El mayor fue habitado y explotado durante 12 años por don Pablo Frías, pero en 1822 el ayuntamiento lo mercedó a Diego Laíza.

Al terminar la Guerra de los Diez Años, lo adquirió don Santiago Montes, quien gastó allí grandes sumas de dinero. Al fin, sin ofrecerle ninguna utilidad tuvo que deshacerse de él. Los Tres Ballenatos han servido de refugio seguro a numerosos pescadores, frente a las condiciones adversas del tiempo.

Fuentes