Trenes del Holocausto

Trenes del Holocausto
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Trenes del Holocausto. Eran transportes ferroviarios operados por el sistema ferroviario nacional bajo la estricta supervisión de los nazis alemanes y sus aliados, con el propósito de la deportación forzada de los judíos, así como de otras víctimas del Holocausto, a campos de concentración en territorios de la Alemania Nazi, campos de trabajos forzados y campos de exterminio.

Historia

Para reorganizar la composición étnica de Europa oriental dentro del marco de la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi usó el transporte ferroviario como método para sacar por la fuerza a integrantes de grupos étnicos del territorio en que vivían. En 1941, los líderes nazis decidieron implementar la "Solución Final": la aniquilación sistemática y masiva de los judíos europeos. Las autoridades alemanas usaron los sistemas ferroviarios de todo el continente para transportar, o deportar, a los judíos de sus hogares, principalmente hacia Europa oriental. Una vez que habían comenzado a asesinar metódicamente a judíos en centros de exterminio especialmente construidos, los funcionarios alemanes deportaron a los judíos a esos centros en tren y, cuando no se disponía de trenes o las distancias eran cortas, en camión o a pie.

Métodos

A las víctimas se les decía que se las trasladaba a campos de trabajo, pero, en realidad, desde 1942, la deportación significaba el viaje a centros de exterminio para la mayoría de los judíos. Las deportaciones a esta escala exigían la coordinación de numerosos ministerios del gobierno alemán y organizaciones estatales, que incluían la Oficina Principal de Seguridad del Reich (RSHA), el Ministerio de Transporte y la Oficina de Relaciones Exteriores. La RSHA coordinaba y dirigía las deportaciones, el Ministerio de Transporte organizaba los itinerarios de los trenes, y la Oficina de Relaciones Exteriores negociaba con los Estados aliados de Alemania la entrega de sus judíos. Los alemanes usaban vagones de carga y de pasajeros para las deportaciones. No les daban agua ni alimento a los deportados, aún cuando los transportes debían esperar días en ramales ferroviarios a que pasaran otros trenes. Los deportados que estaban en vagones de carga sellados sufrían de calor intenso en verano, de temperaturas heladas en invierno y del hedor de orina y excremento. Más allá de un balde, no se les ofrecía nada más para las necesidades sanitarias. Sin comida ni agua, muchos deportados morían antes de que los trenes llegaran a su destino. Guardias armados le disparaban a quien intentaba huir. Entre el otoño de 1941 y el de 1944, millones de personas fueron transportadas en ferrocarril a los campos de exterminio y otros centros similares en la Polonia y la Unión Soviética bajo ocupación.

Fuentes