Eduardo Davidson

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Eduardo Davidson
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Eduardo Davidson (Claudio Eddy Cuza; Baracoa, 1929 - Nueva York, 1994).png
NombreCuza, Claudio Eddy[1]
Nacimiento30 de octubre de 1929
Baracoa,
provincia de Guantánamo,
República de Cuba Bandera de Cuba
Fallecimiento10 de junio de 1994 (64 años) 
ciudad de Nueva York,
estado de Nueva York,
Estados Unidos Bandera de los Estados Unidos de América
Nacionalidadcubana
Ocupaciónmúsico, compositor, escritor y actor
Conocido porcomo creador de la pachanga

Eduardo Davidson ―cuyo verdadero nombre era Claudio-Eddy Cuza[1] (Baracoa, 30 de octubre de 1929 - Nueva York, 10 de junio de 1994) fue un músico, compositor, escritor y actor cubano.

Es recordado como el creador del género «pachanga».[2]

Síntesis biográfica

Nació y vivió su infancia y primera juventud en la ciudad de Baracoa (en la provincia de Guantánamo), en el suroeste de la isla. Escribía libretos de telenovelas, componía y bailaba, una especie de seguidor de su coterráneo Félix B. Caignet (en el Oriente de Cuba).[3]

A finales de los años cuarenta se mudó a La Habana, donde trató de continuar su trabajo como guionista de radio, pero no logró triunfar como escritor sino como compositor cuando la discográfica Panart grabó a fines de 1957 dos de sus canciones: «Eleggua inkío» (cantado por Gina Martín) y «Cuba criolla» (con la Orquesta Sublime). Ambas alcanzaron gran popularidad y a estas siguen con igual éxito: «El último bembé», «Novia de Año Nuevo» y «Al cantío del gallo».[4]

Al principio, Orlando Fundora ―hermano del flautista Melquiades Fundora, director de la orquesta La Sublime (de formato «charanga»)― le escribía las partes de piano y le hacía los arreglos para orquesta. De esa manera Davidson conoció la orquesta La Sublime.[5]

Las primeras obras que se hicieron conocidas fueron «Eleggua Inko» (que interpretó Gina Martin) y «Sabor de Cuba» (grabada por la Orquesta Sublime).[2]

La pachanga

En 1959 compuso la canción «La pachanga», en la que hibridó los ritmos afrocubanos bembé de lucumí provenientes de las tradiciones yoruba nigerianas y los combinó con el samba brasileño.[5]

A Davidson también se le atribuye la coreografía de la forma original del baile pachanga.[2]

La canción «La pachanga» debutó el 21 de mayo de 1959 en el programa musical de la televisión Casino de la alegría (en el canal CMQ, de La Habana). Davidson era el escritor del programa, y escribió la canción específicamente para el cantante Rubén Ríos, y eligió a la Orquesta Sublime para tocar la instrumentación.[6]

La canción fue grabada en un estudio habanero por primera vez por la Orquesta Sublime con la voz de Rubén Ríos. Rolando Fundora le añadió el rayado del güiro y un tumbao de las tumbadoras.[7]

Algunas fuentes afirman incorrectamente que la primera orquesta en interpretar una pachanga fue la banda de charanga de José Fajardo. Sin embargo, Fajardo sí fue una pieza clave para hacer de la pachanga un éxito general, compuso muchas orquestaciones de pachangas, y estuvo asociado para siempre con ese género musical.[8]

Letra de la canción «La pachanga»

Señores, ¡qué pachanga!,[6]
vamos pa’ la pachanga,
qué buena es la pachanga,
me voy pa’ la pachanga,
mamita, ¡qué pachanga!
Vamos pa’ la pachanga,
qué buena es la pachanga,
me voy pa’ la pachanga.
Cuando yo siento los cueros,
y las maracas que ríen,
siento mi cuerpo vibrar,
y la sangre que me grita,
vete, criollo, a bailar.
Pachanga, ¡eh!,
pachanga, ¡ah!,
pachanga, ¡eh!,
pachanga, ¡ah!
El ritmo de las palmeras,
las cucharas parlanchinas,
una cintura que quiebra,
el son que viene en sordina,
mi negro goza pachanga,
changa, pachanga que zumba.

Estudios sobre la pachanga

En Nueva York, el crítico musical José Torres Cindrón escribió un artículo acerca de la pachanga:[6]

La pachanga ha llegado a esta ciudad para quedarse y volver locos a millares de personas que se han sentido atraídos por el ardiente ritmo. Lo que comenzó como un baile de locos hace menos de dos años se ha extendido por todos los centros nocturnos de la ciudad para contagiar a los amantes de la música brava. Ya no se oye decir «¡vamos a rumbear!» o «¡a mambear se ha dicho!». Ahora todo el mundo sale a la pachanguera. Se baila en la fiesta familiar de El Barrio, de Long Island, del Bronx y de Manhattan, como también en los clubes nocturnos de la ciudad donde el más humilde hasta el más elegante van a gozar la pachanga.
José Torres Cindrón (crítico musical), en 1961.[9]

Ana Luisa Tamayo afirmó que la pachanga es una «mezcla de merengue dominicano y conga oriental.[6]

Orlando Quiroga mencionó el éxito internacional de la pachanga en el artículo «Charanga contra pachanga», publicado el 28 de mayo de 1961 en la revista Bohemia (La Habana).[6]

En la revista Tropicana Internacional, n.º 18, de 2005 publico el artículo "La maravillosa pachanga", p. 41-42, donde informo que García Márquez considera a Cuba una "Pachanga fenomenal".[6]

La obra fue estrenada por la orquesta Sublime ―que más tarde será reconocida como La Reina de la Pachanga― en los jardines de La Tropical, en el Salón Mamoncillo (La Habana). El arreglo fue de Richard Egües. José Fajardo y Sus Estrellas la llevaron al Waldorf Astoria de la ciudad de Nueva York.[6]

La canción fue un verdadero éxito internacional, y la grabaron casi todos los cantantes de moda de la época:[6] Luis Aguilé, Rosita Fornés, Carlos Argentino con La Sonora Matancera, Rolando Laserie, Rubén Ríos, Consuelito Vidal, Celia Cruz. En Nueva York empezaron a crear versiones los músicos más importantes del momento, como Ray Barreto, Johnny Pacheco (el creador de la Fania), Charlie Palmieri y Joe Quijano.[6]

Más adelante Joe Quijano le hizo una paráfrasis muy debatida, en la canción «La pachanga se baila así»:[6]

Hay una confusión en el barrio,
de cómo se baila la pachanga,
hay una confusión en el barrio,
que creen que la charanga es pachanga.
Una charanga es
la orquesta que está de moda,
una pachanga es
el baile que se baila ahora.

Después Arsenio Rodríguez entró en ese debate de la pachanga, cuando en realidad, al parecer lo que se hicieron fueron versiones con montunos orientales cubanos.[6]

El crítico neoyorquino José Torres Cindrón escribió un artículo erudito acerca de la pachanga el 8 de junio del 2003 en el diario La Prensa.[6]

Éxito en La Habana, 1959

En ese época compuso

  • «Lola Catula» (pachanga),
  • «La viuda del muerto» (pachanga),
  • «Agua de mar»,
  • «La niña traviesa»,
  • «Elba»,
  • «El sucu sucu»,
  • «Ramona»,
  • «Muchachita delicada»,
  • «Hay que saber perder»,
  • «Alma libre».

Cuando llegó el éxito del chachachá, Davidson compuso varios chachachás para Televisión Cubana:

  • «Al cantío de un gallo»,
  • «Azúcar saláa»,
  • «Cuba criolla»,
  • «El último bembé»,
  • «Horas íntimas»,
  • «Ochiminí»,
  • «¡Pancho, calma!»,
  • «Qué bueno está el ambiente»,
  • «Sabor de Cuba»,
  • «Sobando el son»,
  • «Yo siempre arriba»,[3]

Compuso también música para telenovelas

  • «¡Ayúdame, Dios mío!» y
  • «El batey de las pasiones».

y los boleros

  • «La renuncia»,
  • «Novia de año nuevo», y
  • «Yo volveré».[3]

Expatriación

En 1960 partió hacia Estados Unidos. A mediados de 1961 se mudó a la ciudad de Nueva York, donde en 1962 logró imponer otro ritmo llamado «bimbí» (mezcla de música afro con samba brasileño).

En 1967 creó otro ritmo llamado «le frisón» (para la canción homónima), pero no tuvo éxito.[9]

En 1968 publicó su último disco, Le chien (‘el perro’), con canciones en francés (como «Es ilusión», cantadas por él).[10]

Falleció olvidado en la ciudad de Nueva York, el 10 de junio de 1994, a los 64 años.[9]

Fuentes