Enrique Valdés Morgado

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Enrique Valdés Morgado
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Combatiente revolucionario cubano
NombreEnrique Valdés Morgado
Nacimiento15 de julio de 1935
Morón, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento15 de marzo de 1963
Perú, Bandera de Perú Perú
Causa de la muerteVíctima de acto terrorista contra aeronave
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónMilitar

Enrique Valdés Morgado. Combatiente revolucionario cubano que combatió a la dictadura de Fulgencio Batista desde las filas de la Juventud Socialista Popular en la ciudad y luego en la guerrilla del Frente Norte de Yaguajay. Después del Triunfo de la Revolución se incorporó al Ministerio del Interior, donde se desempeñó como correo diplomático. Falleció en acto terrorista perpetrado por agentes al servicio del gobierno de Estados Unidos contra el avión de las aerolíneas bolivianas en que viajaba.


Síntesis biográfica

Nació 15 de julio de 1935 en Morón, en el seno de una numerosa familia constituida por Ramón Valdés y Am¬paro Morgado. Años más tarde la familia de Enrique se vio obligada a abandonar su natal Morón y a establecerse en La Habana, con la vana intensión de mejorar la precaria situación en que vivían.

El niño solo logró alcanzar el cuarto grado en la escuela pública donde cursaba estudios, porque la situación económica de la familia no mejoraba y los padres se veían imposibilitados de costear su educación.

Enrique era un niño inteligente y espontáneo que soñaba con ser aviador, sueño imposible de lograr para un hijo de familia humilde, que no contaba con suficientes recursos económicos para ello.

Trayectoria revolucionaria

La realidad en que vivió le fue formando al pequeño un profundo sentimiento de desprecio por la injusticia social, la explotación y la penetración imperialista en el país. Ello hace que se identifique plenamente con la ideología y la lucha del Partido Socialista Popular (PSP), en el cual militaba su hermano Inocente, por lo que el 20 de mayo de 1952 ingresó en la Juventud Socialista Popular, con apenas 17 años. Su incorporación se produce en momentos en que el movimiento comunista era sumamente perseguido por la recién establecida dictadura de Batista, que lo había ilegalizado desde los primeros instantes.

Enrique comenzó entonces a desarrollar una vida muy arriesgada y en constante peligro, como consecuencia de su filiación ideológica. Múltiples fueron las tareas de este joven, razón por la cual fue designado como organizador de la Juventud Socialista en La Habana y posteriormente en Las Villas y Camagüey. Más tarde integraría el comité provincial de la Juventud Socialista en La Habana interior, primero en función de organizador y luego a cargo de la propaganda.

Su militancia de joven comunista y los cargos de responsabilidad qué desempeñara dentro de la organización, lo obligaron a superarse de forma autodidacta, a leer la revista Mella, y a mejorar la escritura, bastante rudimentaria, con la elaboración de los informes que por su labor de dirigente de la orga¬nización debía rendirle al partido, además de cursar estudios en la escuela clandestina del PSP, donde impartían clases los miembros del partido, entre ellos Severo Aguirre del Cristo.

La represión era sumamente tenaz y las actividades realiza¬das debían transcurrir en la más absoluta discreción, por lo cual era imprescindible variar, cada vez que fuera necesario, los nombres utilizados por los dirigentes comunistas, incluidos los juveniles. Por este motivo en reiteradas oportunidades Enrique dejó de usar su nombre propio y comenzó a Ilamarse Pablo, Bartolo y Lidio, pues según se “quemaba” un seudónimo al ser conocido por las fuerzas represivas del régimen, tenía que adoptar otro.

Como miembro de la dirección de la Juventud Socialista Popular, en ocasiones tuvo que trasladar o guardar cientos de pesos, pero la acrisolada honradez que desde pequeño le inculcaron, no le permitía hacer uso de ellos, aun en los momentos en que el hambre se hacía insoportable, como la vez en que perdiera el conocimiento a causa de la inanición. Abnegado y responsable ante sus actividades como dirigente de la Juventud Socialista, anteponía a sus intereses personales o familiares tareas del partido, lo cual demostró al asistir a una reunión de la organización el mismo día en que velaban a la madre fallecida.

Pronto sus actividades lo hicieron sospechoso para las autoridades batistianas por lo que fue detenido en cuatro oportunidades, la segunda de ellas por arrojar una plancha contra las oficinas de la agencia UPI con el lema “Abajo él Imperialismo”. Esta vez fue salvajemente torturado por los sanguinarios capitanes Rojas y Matas, así como por el esbirro Tata Hernández, quien le apaleó las espaldas; quedó en tal estado por la golpeadura, que los familiares temieron por su salud, pues estuvo quince días en cama, al término de los cuales volvió a sus actividades en contra de la dictadura.

Tras su última detención, el comité provincial de la Juventud Socialista en La Habana interior le orientó incorporarse a la lucha guerrillera en el frente del Escambray, porque de producirse otro arresto difícilmente salvaría la vida.

De esta forma a mediados de 1958, comenzó la vida, guerrillera de Enrique en el destacamento “Máximo Gómez” del PSP, liderado por el comandante Félix Torres González en la zona de Yaguajay, del Frente Norte de Las Villas. En esta zona cumple la tarea de organizar a los campesinos para garantizar el abastecimiento del Ejército Rebelde labor en la que se mantiene enfrascado hasta la llegada de la columna No. 2 “‘Antonio Maceo”, bajo las órdenes del legendario comandante Camilo Cienfuegos, a la cual se incorporó y participó en diferentes combates como los de los pueblos de Meneses, Venegas y Yaguajay, en los que demostró valor y decisión.

Al Triunfo de la Revolución, el sargento del Ejército Rebelde, Enrique Valdés Morgado, es ascendido al grado de teniente y nombrado jefe del puesto militar de Santiago de las Vegas, donde permanece hasta 1960, cuando es destinado a Isla de Pinos, actualmente Isla de la Juventud, como jefe de operaciones, función que desempeña hasta ser designado para trabajar como cuadro profesional en la Asociación de Jóvenes Rebeldes, de la que fue primeramente organizador y después presidente en La Habana interior. Por espacio de un año, cumple estas tareas en las cuales, dada su tenacidad y experiencia como dirigente de la organi¬zación desde 1952, realizó un magnífico trabajo.

El 10 de julio de 1961 ingresó en el Ministerio del Interior. Posteriormente es designado como correo diplomático.

Su muerte

El 15 de marzo de 1963, terroristas al servicio de la CIA sabotearon el avión DC-6 boliviano de la compañía aérea Lloyd, en el que viajaba junto a Juan de Dios Mulén Quirós. El avión se estrelló contra el Monte Chechecomati, al suroeste del Volcán Tocora, Perú.

El miércoles 27, en horas de la madrugada, llegaron sus restos a suelo cubano.


Fuente

  • Mártires del MININT. Semblanzas biográficas, t. I, Editora Política, La Habana, 1990.