Gustavo Sánchez Galarraga

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Gustavo Sánchez Galarraga
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Escritor, poeta y animador teatral
NombreGustavo Sánchez Galarraga
Nacimiento2 de febrero de 1893
Calzada del Cerro, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento4 de noviembre de 1934
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muertePaludismo
NacionalidadCubana
Obras destacadasCarmen, María la O, El cafetal y Rosa la china

Gustavo Sánchez Galarraga. Escritor, poeta y animador teatral, manejaba las palabras con tanta facilidad como igual las manejaba para escribir textos a grandes autores de la trova tradicional cubana.

Síntesis biográfica

Hijo único de una acomodada familia, nació el 2 de febrero de 1893 en la Calzada del Cerro, escribió una vasta obra literaria, en la cual abundaban piezas teatrales y poemarios, aparte de narrativa, artículos periodísticos y la creación de libretos de sainetes y zarzuelas.

Al margen de su condición social burguesa, mantuvo siempre vínculos muy estrechos con sectores humildes. Como dramaturgo y promotor del teatro lírico cubano sus obras estuvieron siempre ligadas a personajes del pueblo. Fue creador de argumentos de Zarzuelas, operetas, letras para romanzas y canciones. De este último género se distinguen sus inspiraciones junto a Graciano Gómez, y especialmente su antológico “En Falso” (“…porque hay heridas/ que cierran en falso/ y si alguien las toca/ se vuelven a abrir”).

Como letrista constituyó otros duetos autorales con destacados compositores musicales como Jorge Anckermann, Ernesto Lecuona con quien surgieron obras cubanas antológicas, “El Batey” ( Canto Negro), “El Cabecero” , “Rosa de la China” y “Maria la O”.

Porque su filantropía y cristiandad le impidieron permanecer en paz en el suntuoso medio familiar, y optó por una vida bohemia identificada plenamente con las víctimas de la desigualdad social. Por eso dictó conferencias y leyó sus poemas en sindicatos obreros, escribió versos contra la tiranía de Gerardo Machado, financió temporadas teatrales, se codeó con la farándula pobre y mantuvo reservada largos años una mesa en el restaurante Mar y Tierra, situado en Belascoaín y Lagunas, en Centro Habana, para los intelectuales que no tuvieran donde comer. … En una reflexión desgarradora de los ataques recibidos, Gustavo Sánchez Galarraga escribió en 1927 a Enrique José Varona:

«  ¡cuántos amigos convertidos en adversarios! ¡Cuántos ataques, no sólo intelectuales, sino a la individual personalidad y al honor mismo de uno!

Obra artística

Teatrista

Desde que en 1912 se estrenó en el Teatro Payret su comedia «La verdad de la vida», fue considerado un notable dramaturgo. La mayor parte de su teatro dramático se publicó entre 1918 y 1929 en nueve tomos. En tal colección se encontraban, entre otras, «La máscara de anoche», «La vida falsa», «Dos de Mayo» y «Soy inocente», interpretadas en distintos coliseos habaneros por prestigiosos actores y actrices españoles: Margarita Xirgu, Caridad Sola y Ricardo Calvo.

Se trata de piezas correspondientes a un teatro culto, exentas de cubanía, pues sus asuntos, personajes y radio de acción transcurrirán en Europa, principalmente en España. Esto se debió ─ según Galárraga ─ a que fueron hechas para elencos españoles, pues en esos tiempos en Cuba no existían compañías dramáticas profesionales con la capacidad de encarar un repertorio cubano.

Probablemente tal sea la causa de que, desde la segunda mitad de la década de los años veinte del pasado siglo, Sánchez Galárraga comenzó a escribir sainetes en colaboración con el compositor cubano Jorge Anckermann, los cuales llegaron a ser títulos de éxito en el teatro Alhambra. Pueden citarse, como ejemplos, «Bocetos de Cuba», a la cual pertenece la antológica habanera Flor de Yumurí, cuya letra redactó el poeta, y también «El amanesco», «Agua mala» y «¡Solavaya!». Esos sainetes recogieron el gracejo criollo en sus asuntos, personajes, espacios, temas y subtemas. Además, todos reflejaron la época de su creación y estreno y sus intérpretes fueron valiosos histriones del teatro popular criollo.

Varias de sus obras teatrales llegaron a representarse en el extranjero, como «El mundo de los muñecos», estrenada en Nueva York en 1921. Veinte años después, ya fallecido el autor, editó su drama «El héroe» la Oxford University Press (OUP), la casa editorial de mayor prestigio en Gran Bretaña. En declaraciones formuladas por él consideró su mejor obra dramática la intitulada «Un caso», escenificada en 1932 en el Payret.

Poeta

Prologados por personalidades de la cultura cubana ─ como Enrique José Varona y José María Chacón y Calvo ─ Sánchez Galárraga publicó más de veinte títulos de poesía. Tras la lectura de sus páginas, esos textos serían juzgados severamente por colegas y críticos de su generación. Algunos formularon observaciones de negligencia y banalidad. Otros estimaron que su autor se prodigó al escribir tantos libros y hubiera ganado ─ como excelente poeta ─ de podar implacablemente su excesiva producción lírica. Fue juzgado de chico bien que hace versos y otros calificativos, con lo cual intelectuales elitistas fustigaban la contradictoria actitud proyectada por el bardo ante su procedencia de hombre rico.

Binomio Sánchez Galárraga- Lecuona

Una profunda amistad y relación profesional unió al y el poeta, dramaturgo, ensayista, orador y conferencista Gustavo Sánchez Galárraga y Ernesto Lecuona desde los días en que este último aún estudiaba en el Conservatorio Nacional de Música, dirigido por el maestro Hubert de Blanck.

Programas de mano que datan de 1916 reflejan la participación de ambos en espectáculos ofrecidos en el teatro Nacional y el Ateneo de La Habana. Uno de ellos será el homenaje que en esta institución se rindió a Lecuona el 12 de julio con motivo de su próximo viaje a Estados Unidos de Norteamérica. En tal ocasión leyó Sánchez Galarraga sus poesías dedicadas a Lecuona, entre otras, Al amigo mudo.

Con la opereta «El recluta del amor» y la zarzuela «La caravana», estrenadas en distintos meses de 1919 en el teatro Martí, fundaron el binomio Sánchez Galárraga- Lecuona. Ocho años más tarde, en la época dorada del sainete lírico y la zarzuela con definidos caracteres nacionales, esa firma autoral empezó a propiciar títulos claves en la historia del arte lírico criollo. Justifican tal aserto «La despalilladora», «Alma de raza» (1928), «El cafetal», «El batey», «La flor del sitio», «El amor del guarachero» (1929), «María la O», «El maizal», «El calesero» (1930), «La guaracha musulmana», «Rosa la China» (1932), «Julián el Gallo» (1934) y «Lola Cruz» (1935), obras en que libreto y música alcanzaron el éxito de la crítica y el público.

Cancionística

No pueden obviarse asimismo los aportes de ese dúo de creadores a la cancionística cubana. Ernesto Lecuona manifestó una invariablemente predilección por la poesía de Gustavo Sánchez Galárraga, cultivada en un tono romántico, intimista, frecuentes alusiones al amor y la muerte y en la que las descripciones de ambientes y sentimientos guardan estrecha relación con el estado emocional del bardo.

Numerosos textos de Sánchez Galárraga utilizó Lecuona para componer canciones. En ciertos casos se inscribirían dentro de la vertiente de la música popular. Pero otras, por su gran elaboración poético-musical, corresponderán a la literatura de concierto. En un extenso catálogo de títulos, se destacan Funeral, Soy razonable, Desengaño, Madrigal, La hermana, Ya sé que me olvidaste, Por allá se ha ido, Vestal serena y Bajo el claro de la luna, la cual dedicó el maestro al bardo y tiene como letra uno de sus poemas.

Premios y reconocimientos

Entre otros hechos significativos en la vida de Gustavo Sánchez Galarraga se encuentran: su participación, en 1915, junto con el profesor Salvador Salazar y Gonzalo Roig en la Sociedad Pro-Teatro Cubano, que duró varios años; su presencia ─ junto con Ernesto Lecuona y José Cid ─ en la fundación de la empresa teatral Compañía Hispano Cubana de Autores Nacionales (1927); su elección como presidente de la primera directiva de la Sociedad Cubana de Autores Teatrales (1934); las sendas medallas de oro que le confirió en La Habana la Academia Nacional de Artes y Letras por sus poemarios Lámpara votiva y Excelsior; el premio que en un certamen continental recayó en su poema Canto a América y recibió de las manos del presidente argentino Hipólito Yrigoyen (1921); la concesión de la insignia Simón Bolívar por su canto Bronce heroico, dedicado al Libertador de América; la Real Cruz de Isabel la Católica que le entregó en la capital española el rey Alfonso XIII (1922); los recitales poéticos que ofreciera en los Ateneos de Madrid y Sevilla, así como en las Universidades de Santiago de Compostela, Columbia y Sorbona.

En 1916 presidió la Sociedad de Teatro Cubano y en 1934 la primera directiva de la Sociedad Cubana de Autores Teatrales, cargo que desempeñaba a su muerte.

Publicaciones

Publicó varios poemarios y muchas de sus obras fueron traducidas al francés e ingles. Su obra fue publicada en las revistas más prestigiosas de su tiempo.

Fuentes

  • Archivos de la Oficina del Historiador del Cerro.
  • Habana Radio