Trabajo social comunitario

Trabajo social comunitario
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Investigación realizada en la Universidad de Granma
Investigación realizada en la Universidad de Granma

El trabajo social comunitario es una experiencia realizada desde la óptica cubana, por profesores investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Granma. El espacio comunitario y barrial constituyó el principal escenario para realizar estas experiencias que al generar propuestas encaminadas al desarrollo local también se orientaron hacia la defensa de los valores y principios del sistema social cubano.

Definición de comunidad

Una comunidad es un grupo humano que habita un territorio determinado con relaciones interpersonales, historia, formas de expresiones y tradiciones y sobre todo con intereses comunes.

Proyectos comunitarios

En estas experiencias se encuentran los proyectos comunitarios, entendidos éstos, como un conjunto de acciones estratégicamente planificadas que involucran y articulan a personas interesadas en provocar cambios o transformaciones en su realidad (barrio, localidad, comunidad), para lo cual necesitan contar con una serie de recursos humanos y materiales, que utilizados racionalmente, les permiten producir bienes y servicios, de beneficio social, en un tiempo determinado con un enfoque sostenible.

Los proyectos comunitarios se deben inscribir en las estrategias de desarrollo territorial planificadas por los gobiernos municipales, además son promovidos e impulsados por instituciones con presencia en lo local como el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Educación, Ministerio de Salud Pública, Ministerio de la Agricultura, Planificación Física, INDER, entre otros; así como organizaciones no gubernamentales, asociaciones y organizaciones religiosas.

Trabajo comunitario

María del Carmen Caño lo define como:

...el proceso de transformación de las condiciones económicas, sociales y culturales y de las relaciones sociales de los espacios locales, mediante el desarrollo de una cultura y un estilo participativo que involucre la acción integrada de la mayor diversidad de los actores sociales, en la generación de los procesos de cambio encaminados al mejoramiento de la calidad de vida.

En el proyecto de programa de trabajo comunitario integrado se plantea: «El problema cardinal del trabajo comunitario podría ser definido en término de cómo articular de manera coherente los diferentes factores existentes en función de dinamizar las potencialidades de la comunidad encaminada al logro progresivo de su autogobierno».

Teniendo esto como fundamento es lo que nos permite entender el trabajo comunitario como movimiento de masas, como el modo de articular coherentemente los diferentes actores en función de promover su participación y dinamizar las potencialidades de la comunidad, lo que implica tener en cuenta las múltiples formas de organización de la sociedad independientemente de su régimen social, desde las instituciones y organizaciones, pasando por la familia y otros grupos formales e informales, hasta el sujeto particular que incorpora en sí todas las relaciones vinculares descritas anteriormente.

El trabajo comunitario, por ser un proceso, debe caracterizarse como:

  • autogenerado
  • multidireccional
  • integrador
  • participativo
  • plural
  • permanente.

La experiencia en el desarrollo del Trabajo Social Comunitario desde el grupo científico de Cooperativismo, Extensionismo y Desarrollo Rural de la Universidad de Granma, otras investigaciones realizadas, la participación en jornadas, talleres y eventos científicos, la evaluación de proyectos comunitarios y la experiencia acumulada en todos estos años indica que la mayoría de los proyectos elaborados y el trabajo comunitario se han desarrollado sin tener en cuenta la participación de los pobladores de la comunidad y sin considerar su problemática social y su estructura socio clasista.

En resumen, el trabajo comunitario no es solo para la comunidad, ni en la comunidad, ni siquiera con la comunidad; es un proceso de transformación desde la comunidad: soñado, planificado, conducido, ejecutado y evaluado por la propia comunidad.

¿Por qué es importante la participación en los trabajos comunitarios?

Porque desarrolla conocimientos y habilidades que mejoran la efectividad y la eficiencia de los proyectos, satisface necesidades espirituales de los comunitarios, genera poder en los participantes, profundiza su identidad y compromiso revolucionario, además de que disminuye los costos de los proyectos.

¿Cuáles son los objetivos del trabajo comunitario en Cuba?

Potenciar los esfuerzos y la acción de la comunidad para lograr una mayor calidad de vida para la población.

Resultados de trabajos realizados

El trabajo comunitario en ocasiones se ha desarrollado por personas con perfiles de calificación no apropiados y baja preparación en lo referido a las técnicas participativas, a las metodologías de «intervención comunitaria», lo que ha provocado que estudios de comunidades se realicen incompletos, sin la aplicación de las técnicas necesarias e imprescindibles para estos casos. Esto trae como consecuencias que se realizan diagnósticos e incluso evaluaciones de impacto, sin tener en cuenta estudios anteriores como referencias, ni indicadores de medición en casos extremos lo que trae consecuencias nefastas a la propia comunidad, la academia y por consiguiente en la futura formación profesional de diversas profesiones.

El trabajo comunitario, aunque se ha avanzado mucho, a veces es fragmentado pues falta integración de los factores y agentes de cambio, pues cada uno lo realiza desde su punto de vista y sus intereses institucionales. Coexisten en ocasiones una multiplicidad de programas institucionales que actúan simultáneamente, pero sin un proceso de integración y articulación de sus objetivos, con carácter poco diferenciado entre si y con respecto a las especificidades de cada comunidad, todo lo cual provoca el solapamiento en ocasiones choque de acciones, programas, proyectos lo que provoca además reducción de su efectividad y su eficiencia.

En los diagnósticos se omiten aspectos importantes como la memoria histórica, las tradiciones, costumbres, saber popular o estados de las estructuras sociales concretas.

Otra cuestión a destacar es la ausencia de una carrera universitaria que prepare a profesionales para el trabajo comunitario específicamente, aunque se han dado pasos de avances con la formación de los trabajadores sociales de nuevo tipo y con la apertura de la carrera de Licenciatura en Estudios Socioculturales.

Existen muchos especialistas que coinciden en el hecho de que si se coordinaran e integraran las acciones para el desarrollo del trabajo comunitario, así como para la gestión y planificación de proyectos de desarrollo local se obtendrían mejores resultados.

En este sentido algunos autores plantean que: «Si en una comunidad no se consigue poner orden en las diferentes intervenciones y en el uso de los múltiples recursos (tanto humanos, como técnicos y económicos) es probable que no vaya a haber una intervención comunitaria sino la confusión de múltiples y parcializadas intervenciones, que impedirán una seria participación de la comunidad» (M. Marchioni, 1994).

Ventajas de la coordinación en el trabajo comunitario

Teniendo en cuenta estas consideraciones las ventajas de la coordinación en el trabajo comunitario son:

  • Propiciar el desarrollo de proyectos multisectoriales y ajustados a las necesidades y demandas de la realidad.
  • Favorecer una atención más integral a la comunidad y evitar duplicaciones e interferencias.
  • Concentrar esfuerzos y recursos propiciando una mayor capacidad de acción y perdurabilidad de los proyectos.
  • Promover la colaboración y el mejor aprovechamiento de las experiencias, capacidades y habilidades de los actores que participan.
  • Minimizar las posibles rivalidades y verticalismos. Generar mayores posibilidades de acceso a recursos y permitir su mejor aprovechamiento.
  • Crear redes sociales de interacción más amplias, estructuradas y consolidadas.

Obstáculos de la coordinación en el trabajo comunitario

Las prácticas comunitarias dicen por sí solas que existen un conjunto de obstáculos para la coordinación como son:

  • Falta de una planeación integral local.
  • Desconocimiento de los proyectos y actividades comunitarias que realizan otras organizaciones e instituciones.
  • Existencia de prejuicios mutuos entre las organizaciones y organismos.
  • Diferencias significativas en cuanto a la interpretación de la realidad y las metodologías que utilizan en sus intervenciones comunitarias.
  • Acciones desarrolladas en respuestas a lineamientos verticalitas y no a necesidades comunitarias.
  • Búsqueda de protagonismo y lucha por cuotas de poder.

Algunas de las causas de estos problemas se refieren al desconocimiento, la falta de información y la no consideración de la coordinación como un proceso de comunicación que incluye sistemas de información y de relaciones interpersonales e interinstitucionales, a la poca cultura de la colaboración y la cooperación, a la poca o nula participación de los beneficiarios reales de los proyectos, a la indefinición de los roles y tareas y a la no eficiencia de espacios comunes de convocatoria reflexión.

Claves para mejorar los procesos de coordinación en el trabajo comunitario

De esta manera se reconocen, a partir de la sistematización realizada, algunos elementos claves para mejorar los procesos de coordinación, entre los que se encuentran:

  • Conocer la comunidad, sus necesidades, demandas y potencialidades.
  • Conocer los organismos y organizaciones que actúan desde y sobre la comunidad.
  • Elaborar proyectos conjuntos que se conozcan y compartan.
  • Promover la máxima participación de todos los beneficiarios.
  • Definición, gestión y aprovechamiento eficaz y conjunto de los recursos que demandan los proyectos.
  • Implementar procesos de estimulación a las personas, instituciones y organizaciones que se involucren en los procesos comunitarios.
  • Desarrollar, conjuntamente, acciones dirigidas a la preparación y capacitación de los implicados para el desarrollo de habilidades y capacidades.

Las Instituciones, organizaciones y agentes de cambios como actores del trabajo comunitario en el entorno cubano.

Los procesos de desarrollo en las comunidades requieren de la participación de la población en las complejas tareas de dirección que traerán consigo un ambiente capaz de lograr un equilibrio económico, político, social y ambiental. Todo esto es posible a partir de la interacción de una serie de instituciones y organizaciones que existen en la comunidad y que en un proceso activo transformador con los pobladores ayudan a modificar el entorno.

Para desarrollar trabajo comunitario es imprescindible la labor de determinados actores sociales como son: las organizaciones políticas, sociales, y de masas, los especialistas en estudios socioculturales, trabajadores sociales, instructores de arte, promotores culturales, maestros, médicos de la familia, delegados del poder popular, entre otros.

La carrera de Estudios Socioculturales prepara a profesionales capaces de facilitar y enriquecer la vida cultural de los territorios a partir de su condición como agente de cambio. Constituyen aspectos esenciales de su labor la promoción de la cultura y la participación activa de la población en su desarrollo; a través del desempeño de diversas funciones y áreas de la gestión cultural, al tiempo que hace énfasis en la realización de acciones de trabajo comunitario, promoción, animación, investigación, programación, gestión de proyectos, docencia y extensión cultural.

Esta amplitud de espacios obliga al profesional a realizar una interpretación científica e integral de la realidad, a propiciar procesos de concertación entre agentes sociales como son las instancias del gobierno, instituciones culturales, educacionales, organizaciones políticas y de masas y otras entidades de interés.Aspecto esencial de estos procesos de integración es la identificación y desarrollo del potencial cultural en el territorio, privilegio a artistas, intelectuales y creadores, así como otros técnicos y profesionales, como son promotores culturales, instructores de arte, trabajadores sociales, etc.

En la actividad comunitaria las organizaciones juegan un importante papel pues de las pautas que éstas establezcan depende en gran medida el desarrollo. Este desarrollo exige la cuidadosa coordinación de instituciones y organizaciones que se ocupan tanto de digirir la política a nivel comunitario como de la ejecución de proyectos. No se trata entonces de imponer una visión «modelo» a cada comunidad sino más bien de proporcionarle un conjunto de información que permite a cada grupo elegir la pauta de desarrollo más apropiada para sus condiciones particulares.

En las condiciones cubanas la actividad de las organizaciones e instituciones de la comunidad adquiere matices particulares, al tratarse de un proceso de construcción del socialismo a partir de un país subdesarrollado en el cual escasean los recursos y las políticas deben tratarse de forma eficiente con vistas a que surtan el efecto deseado, y demás en medio de un recio bloqueo, todo lo cual significa especificidades mucho mas allá del ámbito económico pues se hace necesario la participación consciente de la población.

Sobre las organizaciones e instituciones de la comunidad en nuestro país recae la responsabilidad de organizar, capacitar, concienciar y movilizar a la población a las complejas tareas que requieren las comunidades.

El peso fundamental de la actividad de estos actores sociales debe recaer en la labor del Poder Popular como órgano de gobierno y el núcleo del Partido de la comunidad como organización política movilizadora que junto a la UJC, los CDR la FMC, los maestros y el médico de la familia deben de conjunto realizar la función del trabajador social.

La estrategia diseñada para resolver las dificultades desde y con la comunidad debe partir de la jerarquización de los problemas teniendo en cuenta la opinión de los pobladores para después darle solución a través de los planes de acción a partir de la propia comunidad y de los recursos existentes.

Estas consideraciones son vitales para el funcionamiento comunitario pues elevan el protagonismo de la comunidad en el proceso del movimiento social, la legitimidad de ésta incrementa la eficiencia estatal y de las organizaciones en todos los campos de la actividad humana.

Las organizaciones deben, para cumplir su función social promover, diseñar y ejecutar estrategias de cambio en correspondencia con las posibilidades y realidades para fomentar el desarrollo comunitario, mejorar el funcionamiento de la comunidad y satisfacer las necesidades de los pobladores. Todo esto presupone una interrelación bidireccional de todas las organizaciones e instituciones a nivel comunitario, o lo que es lo mismo, una acción interdependiente y conexa de todas ellas, y por consiguiente, la no realización de actividades aisladas, sino integradas, aprobados y conformados por todos donde la coordinación de las acciones se convierta en requisito para lograr una alta eficiencia en el funcionamiento de la comunidad lo que no significa andar juntos, sino que cada cual asuma sus tareas desde la posición que le corresponde con un objetivo común: La coordinación y cooperación de todos.

Cada organización o institución debe aportar según las especificidades de su funcionamiento y el papel que le corresponde dentro de la comunidad

Para ello es necesario:

  • Tener conocimientos adecuados y estar identificado con su misión. No se puede movilizar a las personas si se desconocen los objetivos a lograr.
  • Tener un alto sentido de pertenencia a la comunidad y compartir sus interese y necesidades.
  • Tener un estilo de dirección democrático que posibilite planificar y evaluar las tareas de forma colectivas, o sea, lograr la participación.

Las entidades económicas, que constituyen la fuentes fundamental de empleo de los pobladores, producen los renglones principales de la economía comunitaria que son la base del desarrollo social de ésta y a través de sus representantes cumplen un papel primordial en las transformaciones que se deben realizar pues aportan recursos y cooperan en la solución de sus problemas. El Partido y la organización juvenil deben funcionar en correspondencia con las características y las condiciones de la comunidad y tiene como misión la de dirigir, organizar y desarrollar todo el trabajo encaminado a elevar la conciencia política de sus militantes, sino también de todos los miembros de la comunidad para lograr la movilización en las tareas económicas, de servicio y de otro género.

El delegado del Poder Popular sostiene como trabajador social empírico la relación directa con la comunidad y posee la misión de orientar a los pobladores, encausar sus planteamientos y gestionar, controlar y exigir su cumplimiento. Para cumplir con sus funciones debe mantener un contacto directo, cercano y constante con los pobladores, ofrecerles explicaciones a sus inquietudes, sugerencias y críticas, y a partir de ello, su tarea más importante debe ser de aportar iniciativas que ayuden a solucionar los problemas que plantean las masas que representa la comunidad.

Los CDR, la FMC y las organizaciones campesinas son elementos insustituibles en la movilización de sus miembros a las tareas productivas, sociales e ideológicas de la comunidad.

Al médico de familia le corresponde la alta responsabilidad de concientizar a su comunidad los problemas de salud que afecta a su población. Por su desarrollo científico técnico no se limita su acción a las tareas personales de diagnóstico y tratamiento para la curación de enfermedades y problemas de salud, sino que, gracias a su estrecha relación con la familia de su sector, desarrolla a plenitud acciones educativas, promoción de salud, preventivas y de rehabilitación las cuales deben producir cambios tendentes a alcanzar un modo de vida más sano. Un papel primordial le corresponde a la escuela por las funciones que cumple y su influencia en el mejoramiento de las condiciones de vida y el logro de la identificación de los pobladores con el entorno que tendrá su análisis a continuación.

Los maestros deben contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades mediante el conocimiento integral, individual y colectivo de las capacidades de quienes habitan una determinada comunidad, para hacer frente a sus problemas, satisfacer sus necesidades y mejorar su calidad de vida, haciendo uso adecuado de los recursos existentes.

Con el surgimiento de los trabajadores sociales de nuevo tipo se han diversificado los programas de atención a las comunidades

  • Desarrollo de actividades tendentes a la detección de las situaciones problemáticas.
  • Programas y actividades de carácter preventivo tendentes a proporcionar el desarrollo e integridad social de la población.
  • Apoyo y tratamiento psicosocial en los diferentes marcos convivenciales, dirigidos fundamentalmente a aquellas personas y familiares que presentan desajustes.
  • Tratamiento y rehabilitación de las personas y grupos con dificultades de integración en el medio comunitario, en colaboración con diferentes instituciones que estén llevando a cabo procesos educativos.
  • Posibilitar alternativas dentro del marco comunitario, que den respuesta a aquellas personas que carezcan de una adecuada estructura de convivencia familiar.

Fuentes

  • Argote Céspedes, Enrique (2001): Entorno sociocultural de la comunidad montañosa Los Números, municipio Guisa, provincia Granma. Tesis de maestría, 2001.
  • Bustillo, CIE Graciela (1999): Selección de Lecturas sobre Trabajo Comuntario. Asocación de Pedagogos de Cuba, 1999.
  • Deriche, Yamilé (1999): La participación: ¿desde dónde y por qué? Tesis de maestría en intervención comunitaria. La Habana, 1999.
  • Frías Martí, Pedro (2001): El papel del maestro rural como agente de cambio en la comunidad de Los Números, municipio Guisa, provincia Granma. Tesis de maestría, 2001.
  • Marchioni, M. (1999): Comunidad, participación y desarrollo. Teoría y metodología de la intervención comunitaria. La Habana: Editorial Popular, 1999.
  • Proyecto de programa de trabajo comunitario integrado. Grupo Ministerial para el Trabajo Comunitario Integrado. La Habana, 1996.